Política Septiembre 27, 2015

Almeda senador por Cafayate

Fernando Almeda Intendente de Cafayate

El peso político que cobra el intendente de Cafayate, Fernando Almeda, comienza a diseñar nuevas estrategias para la continuidad de su carrera. Su presentación como candidato a senador provincial, es tan sólo una posibilidad.

La política del Siglo XXI alcanza una nueva configuración y tiene lógica. Si en un líder se descubren mayores capacidades que las que requiere el cargo para el que fue designado, es factible que su identidad consiga el apoyo para fortalecer el gobierno del estado.

Naturalmente, sucede dentro de los gabinetes que designan los ejecutivos, porque la nueva política, y los nuevos políticos, comienzan a apoyarse en un concejo de administración del estado con pensamiento científico.

Por esa razón es que los consejeros se convierten en administradores y estos en congresistas. Además, las responsabilidades varían en el entorno de la representación comunal, provincial, nacional e internacional.

La educación política tiene niveles en teoría y práctica, a través de senderos de éxitos y fracasos, con consecuencias importantes para quienes lo transitan. La correcta adaptación deviene en un liderazgo cada vez más exigente.

Almeda ha logrado una administración que se explica desde la gestión. Un ejecutivo municipal que ganó la confianza del gobernador de la provincia, sus senadores nacionales y dos de los ministros más importantes de la Nación.

Ese resultado fue el éxito de las políticas de obras públicas que se materializaron en Cafayate. El nuevo desafío, también requiere de gestión aplicable, aunque hacia las infraestructuras de salud, educación y empleo.

Si el intendente de Cafayate lograra ganar una banca, en la Cámara de Senadores, debería completar con un líder que ocupe su lugar, en el trazado que tiene la rectitud de las políticas que provendrían de Nación, con una nueva administración.

Las posibilidades del cargo ejecutivo nacional se reparten entre dos peronistas y un progresista. Tres candidatos que responden a la única concepción de frágil derecha que existe en la Argentina. Precisamente, Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri.

Los criticones suelen argumentar que no es justo votar a un candidato para un cargo, y que luego este mismo se presente para otro. Sin embargo, la política en democracia supone que las decisiones responden a un gabinete que persigue un mismo objetivo.

Algunos electores suelen manifestarse exigentes, sólo cuando ese movedizo candidato, no responde a sus convicciones políticas. Una suerte de queja sin sentido. Opositores que reclaman que ese candidato no abandone el cargo mientras amonestan su forma de gobernar.

La democracia política debe comprenderse también, como la libertad de realizar cambios en las estructuras duras, inflexibles, tercas, para alcanzar el ideal de un gobierno comprometido con el estado, en pos de desarrollar las capacidades de liderazgo de sus representantes.

De la Redacción de Diario Cafayate