Sociedad Enero 29, 2018

La alternativa gastronómica

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Es el lado b de la gastronomía de Cafayate. Representa una alternativa económica y ofrece platos de mayor y menor exigencia al paladar. Van desde parrilla hasta casa de pasta; por comedores y bodegones familiares. Los habitantes lo denominan “la Rivadavia”.

Empanadas, humitas y tamales; carne, pollo y pescado asado; pasta, pizza y carta de verduras, es lo que ofrece la alternativa gastronómica de Cafayate, en la emblemática calle Rivadavia, una de las preferidas por los locales a la hora de almorzar y cenar.

Hace cinco años el polo gastronómico de Cafayate pasaba indudablemente por la Plaza 20 de Febrero. En la actualidad, “la Rivadavia” es una de las arterias principales “de subida” y constituye una alternativa competitiva.

Ambiente cálido, de pueblo, aunque con pocos espacios de entretenimiento, se levanta con comedores, parrillas, sandwicherías, casas de pasta y heladerías, con precio accesible y buena oferta como principal esquema.

Los antiguos comedores ya no son sólo para los vecinos. “La Rivadavia” comienza a ser testigo de un crecimiento significativo de los últimos cinco años, actualmente, gracias a su excelente y competitiva gastronomía.

Las empanadas pequeñas y con sus ingredientes “siempre en disputa”. Las humitas y tamales de recetas escritas a mano con pluma, del puño y letra de “la nona”. Los asadores humeantes, los sándwiches con vinagre y la pasta casera.

En ocasiones la carta se nutre de una picada, como el entrante típico de la gastronomía de la República Argentina, que ofrece queso de cabra, de vaca y tabla de fiambre y paté de carne, hierba y especias con vino Torrontés y Malbec.

La carta de los restaurantes y comedores de Cafayate, en el lado b de su gastronomía, son ampliamente económicos. Se venden por menú diario, con promociones y beneficios para los más chicos y razonables para los que desean compartir.

La cantidad de locales de restaurantes y comidas para llevar se distribuyen en un promedio de más de dos por cuadra. Esto si se tiene en cuenta que también existen aquellos que cocinan los fines de semana para “todo el pueblo”.

El orden correcto para almorzar se basa en “entrada, sopa, plato principal y postre; para cenar “fuera del menú”, los pasos que se deseen. La mayoría ofrece acompañar con vino de la casa (que se refiera a las bodegas de Cafayate) y gaseosa.

Los menús más solicitados suelen ser empanadas, sándwiches y pizzas que tienen impronta propia, y para los paladares más exigentes, sopas, pastas y carnes. Sin embargo, la variedad permite pedir tamales y humitas.

Los restaurantes de Cafayate abastecen sus almacenes en el día y elaboran los platos al momento. La inocuidad de los productos seleccionados convierte al pueblo en un ámbito seguro para lograr una alimentación saludable.

En “la Rivadavia”, el incremento de movimiento facilitó las actividades paralelas aunque no existen shows de música ni entretenimiento fuera de los locales de comida. En tal caso están orientados al comercio de rubros generales.

Si bien el tránsito es fuerte en la zona, resulta tranquilo y de fácil acceso durante la noche. En un principio el lugar era un espacio de residencias. Actualmente, constituye una referencia para la gastronomía cafayateña.