Sociedad Diciembre 15, 2017

Constitucionalista cafayateño analizó la situación de la educación religiosa en Salta

educacion religiosa en salta

CAFAYATE (redacción) – El reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas públicas de Salta, declarando la inconstitucionalidad del régimen diseñado por la ley provincial, debería concluir un interesante debate jurídico y social, pero abrir otro relativo a qué tipo de enseñanza religiosa se debe propiciar por parte del Estado salteño en las escuelas – como derecho de padres y niños- fuera del horario y de la currículo escolar.

En mi opinión debiera servir, sin apresuramientos, para el diseño de un plan para el acceso libre e igualitario a una enseñanza pública dirigida a promover la autonomía personal, el respeto por el derecho de las minorías y el ideal democrático querido por la Constitución en este punto: la promoción de la libertad de conciencia y de religión.

A partir del fallo, la educación religiosa sólo puede ser extracurricular y no obligatoria, y dirigida específicamente a la comprensión de las religiones desde una perspectiva histórica y cultural, sin adoctrinar.

De nada sirvieron los argumentos de autoridad, de tradición, de usos y costumbres de una mayoría frente al razonamiento judicial construido a partir de un efecto no querido de una ley, aparentemente inocua, que no lo fue en concreto y que hay que conjurar: discriminar a los niños, en algo tan íntimo y sensible como es el campo de su espiritualidad, donde es legítimo incluso no creer y así debe ser respetado.

No han ganado los enemigos de Dios ni de la fe, sino triunfado la razón y la tolerancia.

No se expulsa la religión de las escuelas. Sólo se ha señalado la ecuanimidad que deben tener las políticas públicas sobre el punto,  y que la escuela pública como toda institución estatal, no es lugar para evangelizar ni imponer dogmas ni prácticas, sino para promover la igualdad.

El Gobierno debería ser verdaderamente neutral y apostar a la convivencia pacífica de todos los credos y religiones, para no generar una grieta en los derechos fundamentales de las personas, específicamente, de las minorías.

Sebastián Aguirre Astigueta – Abogado Constitucionalista