Editorial Noviembre 6, 2016

El aprendizaje o la violencia

Educación y Violencia en la Escuela

No hay una respuesta simple a los problemas que plantea la sociedad ante el fracaso de los estudiantes que no alcanzan una formación adecuada y los índices de violencia dentro y fuera de las escuelas. Tampoco son propios de la República Argentina.

El acoso escolar, conocido mundialmente como bullyng demuestra un contexto en donde la escuela ha dejado de ser la agencia de socialización más importante de la sociedad y a su vez existen otras que compiten con las instituciones educativas.

La sociedad no ha sabido acompañar la complejidad de los procesos de socialización con el reforzamiento de la acción escolar que compite en forma desigual con otras agencias, tales como los financistas de la denominada televisión basura.

No es en la escuela donde los alumnos aprenden violencia o a idolatrar figuras que no son, desde el punto de vista ético, las mejores. Existe la posibilidad de que en algunas instituciones escolares no sepan cómo evitarla, prevenirla o anticiparla.

Deben colocarse todo este tipo de situaciones en el contexto adecuado, ya que el fracaso en el aprendizaje de alguna manera fomenta la violencia. Especialmente en el aprendizaje en lectoescritura, porque el fomento del diálogo resulta una herramienta indispensable.

El diálogo es la principal forma de resolución de los conflictos, ya que siempre van a existir en todos los ámbitos, porque forman parte de la cultura. El desafío es cómo se resuelve la oposición o desacuerdo entre las personas.

Está probado que una persona que tiene habilidad en el manejo del diálogo, que logra expresar sus sentimientos y que puede escuchar al otro y entenderlo, apela menos a la violencia para la solución del conflicto.

Es por eso que no sólo deben detectarse los fenómenos de acoso escolar o bullying, donde existen situaciones de agresión y discriminación, sino que deben mejorarse los rendimientos en lectoescritura, matemáticas y ciencias, para disminuir los conflictos.

Un  chico exitoso en su aprendizaje tiene menos inclinación a la violencia que otro que puede vivir el fracaso, subjetivamente como un fracaso. Si bien todo el mundo es educable, las condiciones de educabilidad se han deteriorado.

Un chico que pasa sus primeros cinco o seis años de vida en condiciones de mala alimentación, salud precaria y escaso capital cultural y lingüístico, en una familia que no practica el dialogo, o con figura paterna o materna ausente, es proclive a la violencia.

Cuando llega ese chico a un docente que fue preparado para un alumno ideal, que se supone que viene con el hábito de sentarse en un banco y escuchar, pero que se corresponde a experiencias contrarias, modifica la acción escolar.

Se debe modificar el entorno, principalmente porque no existe ningún país que pueda exhibir una educación de calidad si cuenta con índices de pobreza, exclusión y marginalidad, ya que estos modifican la conducta de las personas.

Los docentes han reincorporado en los últimos años la pedagogía de la alfabetización, luego de la salida de la escuela normal y su trasbordo al ciclo terciario, donde se dio un fenómeno perverso que unificó a la didáctica y la modalidad como una materia.

Pero enseñar a leer y escribir no es didáctica de la lengua al igual que enseñar a sumar, restar, multiplicar y dividir no es didáctica de la matemática. En el primero caso es la gramática, en el segundo la algebra, inicialmente.

La discusión por el método de enseñanza estuvo ausente durante muchos años en la República Argentina. La principal falencia en el sistema educativo del país es a raíz de la falta de políticas a largo plazo que atiendan la complejidad del caso.

Existen países con resultados educativos excelentes, totalmente diferentes, casi antagónicos. Esto prueba que no existe una única medida, sino que varias. Todo debe comenzar desde la educación inicial, para avanzar en cuanto a la calidad educativa.

De la Redacción de Diario Cafayate