Política marzo 18, 2017

Las bases de la esquiva legitimidad democrática

discurso funebre de perciles guerra del peloponeso

Frente a esta grave deformación, siempre existe el peligro del populismo, amenaza seria de la democracia, producto de sus fallas y de sus límites, instrumento útil para movilizar engañosamente a sectores desposeídos y postergados.

Como los problemas no siempre pueden ser resueltos, el populismo tiene un importante componente de demagogia, que transforma la utopía que define un rumbo a seguir, en quimera, que es la promesa imposible de concretar de inmediato.

Siempre desde el punto de vista de la libertad, constituye una regresión porque lleva implícita la necesidad de ocultar los fracasos, puesto que requiere un exaltado sentimiento triunfalista y “chauvinista” que parte de la negación de la minoría, chivo expiatorio de cuantos errores se cometan.

De allí, su aguda pretensión hegemónica, y en sus expresiones más “fuertes”, su amoralidad absoluta y la violación de los derechos civiles, en el marco de un esquizofrénico régimen político que se sustenta en elecciones limpias, pero luego se ha llamado fraude pre-electoral, a raíz de la imposibilidad de los partidos políticos de ejercer sus derechos y deberes de oposición.

Se ha sostenido que es necesario hacer una crítica democrática del populismo, porque su perspectiva es una visión extremadamente pobre de la democracia, que no es el registro pasivo de las voluntades. En efecto, un lugar esencial en la lucha del hombre por obtener lo que la falta para ser respetado en su dignidad es ocupado por el tema del poder.

En cierta forma podría decirse que la evolución política y el avance de las concepciones democráticas están directamente vinculados al creciente cuestionamiento de las antiguas estructuras de poder.

Las corrientes, partidos y fuerzas progresistas, aquellas cuya motivación de lucha no es el interés de una clase social o de un grupo político específico o de una defensa de un “status quo” injusto sino la expansión de los derechos de la ciudadanía, han de saber que es tan fundamental conocer cómo enfrentar los privilegios y poderes ilegítimos como cimentar las bases y los fundamentos de la legitimidad democrática, que simultáneamente renueve su propia capacidad de transformación.

Y esto cuenta tanto para el orden nacional como para el regional y el internacional.

Oración funeral de Pericles (famoso discurso recogido por Tucídides en Historia de la Guerra del Peloponeso; guerra de poder entre Esparta y Atenas; siglo V a. C.)

“La mayoría de los que aquí han hablado anteriormente elogian al que añadió a la costumbre el que se pronunciara públicamente este discurso, como algo hermoso en honor de los enterrados a consecuencia de las guerras.

Aunque lo que a mí me parecería suficiente es que, ya que llegaron a ser de hecho hombres valientes, también de hecho se patentizara su fama como ahora mismo ven en torno a este túmulo que públicamente se les ha preparado; y no que las virtudes de muchos corran el peligro de ser creídas según que un solo hombre hable bien o menos bien.

Pues es difícil hablar con exactitud en momentos en los que difícilmente está segura incluso la apreciación de la verdad.

Pues el oyente que ha conocido los hechos y es benévolo, pensará quizá que la exposición se queda corta respecto a lo que él quiere y sabe; en cambio quien no los conoce pensará, por envidia, que se está exagerando, si oye algo que está por encima de su propia naturaleza.

Pues los elogios pronunciados sobre los demás se toleran sólo hasta el punto en que cada cual también cree ser capaz de realizar algo de las cosas que oyó; y a lo que por encima de ellos sobrepasa, sintiendo ya envidia, no le dan crédito.

Mas, puesto que a los antiguos les pareció que ello estaba bien, es preciso que también yo, siguiendo la ley, intente satisfacer lo más posible el deseo y la expectación de cada uno de vosotros”.

De la Redacción de Diario Cafayate