Argentina Febrero 20, 2019

Salta, libertad y gloria

Batalla de Salta

Fue una batalla sangrienta; se libró en el campo y la ciudad, entre Castañares y Salta, durante tres horas y media. La Batalla de Salta fue la primera y única rendición de un cuerpo de ejército enemigo, que registra la Guerra de la Independencia.

Comenzó en la noche del 19 de febrero, cuando las fuerzas patriotas y realistas estaban frente a frente, separadas por unas quince cuadras, bajo una persistente lluvia, que los soldados soportaban a cuerpo descubierto y en medio del barro.

Al caer la noche se hizo un silencio sólo interrumpido por las voces de alerta de los centinelas. En la línea enemiga, brillaban fuegos que estuvieron encendidos hasta el amanecer.

Llegó el sábado 20 de febrero de 1813 y la fuerza patriótica inició su ofensiva. Manuel Belgrano pudo montar a caballo y ordenar el avance; marchaba en la reserva, donde el abanderado portaba la enseña azul y blanca.

En medio del kaos de la batalla, el jefe realista, Pío Tristán – a quien no le faltaba valor – trataba inútilmente de reunir sus soldados. Pero la mayor parte se había refugiado.

Al poco rato, se acalló el estampido de cañones y de fusiles. La acción había durado tres horas y media.
Esa noche se firmó la capitulación, y al día siguiente la fuerza realista completa que quedaba en pie entregó sus fusiles, cañones, banderas y bagajes.

El noble Belgrano no aceptó la espada de Tristán, y le dio un abrazo para evitarle la humillación.
Los realistas tuvieron 481 muertos y 114 heridos, y los patriotas 103 muertos y 433 heridos.

“No tengo expresión bastante para elogiar a los jefes, oficiales, soldados, tambores y milicia que nos acompañó”, elogió el General Manuel Belgrano.

Concluyó la gloriosa Batalla de Salta, en la que el ejército realista fue completamente derrotado y debió rendirse, y fue para la revolución de los patriotas, libertad y gloria.

#DiarioCafayate (adaptación al original de Carlos Páez de la Torre H)