Economía Mayo 2, 2015

En Cafayate hablan de “burbuja inmobiliaria”

Las principales actividades en Cafayate: Vitivinicultura, Turismo y Artesanía, han reducido rápidamente su rentabilidad. Los salarios han aumentado siempre por debajo de los índices de inflación y la informalidad laboral, representa a la mayoría.

Las tres importantes economías tributan $ 400 millones en impuestos. La inflación se aproxima al 30 %. El salario promedio de un empleado, dentro del circuito formal, es de $ 8600 bruto y en el informal de $ 4500 neto.

Comprar una casa o departamento en Cafayate puede costar desde $ 3285 hasta $ 7561 por m2. Los inmuebles han representado una valorización extraordinaria en los últimos diez años y la tendencia continúa en alza.

Si bien los operadores advierten que el sector inmobiliario padece la peor crisis en 30 años, la poca actividad en cuanto a transacciones no ha logrado incidir en el precio de los bienes raíces. Por el contrario, los ha alentado.

Los pueblos tropiezan con la urgencia de convertirse en ciudades. Cafayate obedece al comportamiento de una ciudad turística en búsqueda de la excelencia con respecto a la calidad de servicios que ofrece.

También ha desprotegido los núcleos que componen la masa productiva y el capital humano. Los salarios son bajos y el precio de los bienes inmuebles, altos. Un asalariado cafayateño, dentro del mercado formal, deberá ahorrar durante 30 años para obtener su casa; un informal, el doble.

Sin embargo, invertir en inmuebles puede resultar un negocio casi perfecto; y así lo están logrando quienes compran en sectores de forma cooperativa: grandes extensiones de tierra ociosa, a cambio de la urbanización de las mismas.

La burbuja inmobiliaria no tiene una arista negativa si se tiene en cuenta que para Cafayate, representa un manojo de ventajas. La prueba está en que su industrialización saludable y comercialización dominante se encuentran en continuo crecimiento.

Pero, la micro economía de Cafayate sólo depende de ella misma y no se frena en expansión. Por lo tanto, los precios continuarán en alza en el sector inmobiliario y no se aplacarán si quiera aunque la Argentina pudiera entrar en crisis.

La explicación se encuentra sujeta a una síntesis y es que Cafayate depende, en cuanto a su economía gigante, a la exportación de materias primas y derivados y a la recepción de agentes que alientan de forma directa e indirecta el consumo interno.

De Waterloo a Cafayate

Podría sonar encantadora la frase que le adjudican al Barón de Rothschild: “Cuando haya sangre en las calles, compra propiedades”. Sin embargo, más allá de la complejidad del mundo de lo más contemporáneo. La realidad se basa en que invertir en bienes inmuebles en Cafayate, ha resultado un negocio enriquecedor.

De la Redacción de Diario Cafayate