Sociedad Enero 22, 2016

Cafayate se perfila como la ciudad de la familia y los niños

Cafayate Plaza Principal espectáculo callejero

Es históricamente la tierra del sol y del buen vino, la perla de los Valles Calchaquíes. Cafayate se perfila como la ciudad de la familia y los niños, porque el tipo de turismo que recibe va imponiendo una dinámica que se adapta a sus costumbres.

La plaza principal 20 de Febrero hace de escenario para los músicos y clowns que, a través de sus espectáculos, logran reunir a cientos de niños para que compartan actividades con sus padres; hay para todos los gustos y edades.

En una de las esquinas de la plaza, se montan shows de payasos, equilibristas y marionetistas. También, artistas que celebran la música y poesía americana, caricaturistas que esbozan retratos y atriles para que los pequeños puedan colorear dibujos en tempera y acuarela.

Los vendedores de dulces y globos se multiplican alrededor de la Plaza 20 de Febrero y colorean el parque con formas y colores, recuperando la mística de las antiguas ferias de verano que visitaban a los pueblos, durante las vacaciones de invierno y verano.

Cafayate conserva un Balneario Municipal con una enorme piscina para chicos y grandes, instalaciones sanitarias, salón de usos múltiples y bufet. Se pueden alquilar inflables para suspenderse en el agua y reposar a la sombra acompañado de mate con poleo y tortilla casera.

La visita a los museos es prácticamente una cita obligada. Existe el Museo de la Vid y el Vino, el Arqueológico Rodolfo I. Bravo y el Calixto Mamaní. Todos ofrecen una invitación al conocimiento, esparcimiento y recreación.

Los turistas que visitan Cafayate, saben encontrarse con las bondades que ofrecen un clima cálido durante el día y fresco por la noche y el vino torrontés, como estandarte de la uva más prominente, a casi dos mil metros sobre el nivel del mar.

La cultura se pone al día en los paseos artesanales;  trabajos en cerámica, plata, alpaca, madera, lana, flores disecadas; un recorrido que describe la paciencia, la exactitud y la belleza, que se presentan como piezas únicas e irrepetibles.

En Cafayate hay hoteles, restaurantes y peñas. Confiterías, pulperías y heladerías. Parques, plazas y plazoletas. Catedral, capilla y casa de ejercicios espirituales. La Quebrada de las Conchas, el río Colorado y las Cuevas del Suri.

Las familias y los niños, las parejas y los grupos de amigos, reafirman la identidad turística que posee Cafayate actualmente y que crece aún más, segura en sí misma y con el valor de convertirse en un centro de vacaciones a salvo de las virtudes de la metrópoli.

De la Redacción de Diario Cafayate