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Cafayate delega el poder a los millennials

plaza de Cafayate arbol amarillo

Cafayate: millennials y política

Los nacidos entre 1980 y 2000 son millennials. Sus cualidades coinciden, pese a las distancias culturales en las que fueron educados, y todos pertenecen a la comunidad marcada por la digitalización de la comunicación. Actualmente, reciben el poder político de la anterior generación.

En un año electoral y de profundos cambios por la crisis global, el poder apunta a los millennials porque su participación en política resulta fundamental. Pero, como son una generación de pensamiento independiente, no logran aun resolver algunas de sus contradicciones.

Esa oposición, evidencia en realidad una de sus contrariedades y obedece a la forma crítica y exigente en lo que refiere a la manifestación de sus detracciones y opiniones.

Una característica propia de los millennials, es que aseguran no sentirse representados por ningún partido político, aunque la mayoría adapte su estilo de vida al de las doctrinas e ideologías de los mismos.

Todo parece indicar que esta generación hará historia. Inicialmente como los gobernantes y finalmente como los transformadores de las realidades políticas, económicas y culturales

La nueva política se basa en deber, poder y querer saber articular soluciones públicas para problemas complejos. Multitudes inteligentes que pueden actuar de una forma semejante en la política ejecutiva y legislativa, a fin de recuperar la confianza en el sistema democrático.

Cualquier organización que no invierta recursos para superar la crisis moral, evidenciará que pertenece a la antigua política. En la actualidad, existen aun personas y conjuntos que no comprenden (o no quieren entender) que sus acciones retrasan.

Esto se debe a que el uso de la nueva tecnología cambió la concepción del poder y a que la nueva escala de valores, de la cultura digital, estableció con la política una relación contractual, promiscua y volátil.

Durante el próximo proceso electoral, la desafección y el desencanto van a demostrar que los millennials consideran a algunos políticos como parte del problema y no de la solución.

Los millennials, pidiendo «lo posible» (lo legal, obligado y regulado) podrán ampliar el horizonte de lo «imposible»

De todos modos, esta generación desea que las actuales organizaciones y partidos políticos se reformen para promover una mayor cultura democrática.

Fue la insatisfacción, casualmente, la que generó indignación y la que retroalimentó de energía cívica a toda esta generación. Entonces, se generó un importante número de iniciativas regeneracionistas y renovadoras.

En definitiva, los millennials exigen, fiscalizan, proponen y reclaman; analizan como colegislar la democracia.

Por último, resta identificar a los millennials dentro de las organizaciones, partidos y frentes políticos y considerar que su propuesta se basa en el incremento en la capacidad de participación, la apertura de los procesos de selección y los contratos con la ciudadanía.