Sociedad Julio 7, 2015

Drogas en Cafayate

Cafayate jovenes fuamando marihuana

En lo últimos cinco años la adicción a las drogas por parte de adolescentes, jóvenes y adultos dejaron de ser un flagelo único de las ciudades. En pueblos como Cafayate y Tolombón o Animaná y San Carlos, el crecimiento del consumo de sustancias ha sido exponencial.

Los factores que inciden en el tráfico para consumo, están relacionados con los pueblos cercanos a las ciudades. Sin embargo, el negocio de las drogas ha logrado penetrar en las comunidades pequeñas con excelentes resultados para la narco industria, más allá de cualquier explicación.

En el último censo que data de 2010, Cafayate contaba con una población de 14.850 habitantes en dos localidades. Una encuesta realizada en 2014, demostró que más del 60 por ciento de los menores de 35 años había probado o consumía algún tipo de droga.

Entre los principales estupefacientes, el 60 por ciento de los encuestados dijo haber consumido alcohol, marihuana y cocaína en alguna oportunidad, mientras que el 35 por ciento, consumía entonces, una, dos o tres de esas drogas, al mismo tiempo.

El principal problema se da en los adolescentes frente al consumo de alcohol. “Muchos jóvenes se han vuelto adictos y es muy dificultoso recuperarlos”, contó Teresa, madre que asiste a su hijo como alcohólico.

“No sabemos por qué toman, con quién toman, ni que toman; pero se machan. Parece que todo lo que hacen en cuanto al alcohol, no tiene que ver con la bebida, más bien con que les provoca”, explicó Teresa.

El segundo desafío se da con el consumo de cocaína o la pasta base de ésta misma. Sucede que ambas causan daños psicofísicos irreversibles y se encuentran tipificadas y agrupadas entre las que más adicción y dependencia generan.

En Cafayate y Tolombón o Animaná y San Carlos, los decomisos por ésta sustancia son prácticamente nulos según la información que suministra el Departamento de Prensa de la Policía de la Provincia de Salta.

Pero, en el caso de la marihuana, los operativos tienen mayor presencia. Sin embargo, al 80 por ciento de las personas a las que se les incautó esta sustancia, alegaron utilizarla para consumo personal y en dosis que no superan los 300 gramos.

La proliferación del consumo está asociada a romper uno de los últimos bastiones: El pueblo. Pero, el dato más llamativo es que todas las personas encuestadas, que aseguraron consumir algún tipo de sustancia, dijeron hacerlo a conciencia y con conocimiento del daño que provocan.

El problema por el que atraviesan todos los países del mundo es de carácter social. El consumo no está estrictamente relacionado a la falta de educación o información, como aseguraban las personas dedicadas al estudio de las adicciones.

Los psicólogos y psiquiatras más altruistas plantean cambiar el enfoque desde una visión más antropológica, teniendo en cuenta que para detectar a un consumidor y recuperarlo, en caso que su vida corra peligro, se debe trazar un mapa vital complejo.

Es decir que su condición socio – económica y entorno, juegan un rol profundo y es fácil de advertir. Si una persona fue informada, educada y advertida sobre los daños que provocan las drogas, entonces sería sencillo preguntarse y responderse por qué las consume.

Pero, el enfoque es más complicado. Incluso, los especialistas descartan de plano la discusión acerca del narcotráfico, aludiendo a que los mercaderes solo elaboran un producto que parte de la sociedad les exige.

La principal razón por la que hay droga en Cafayate, Tolombón, Animaná y San Carlos, es la misma que en cualquier parte del mundo: Por qué las personas la consumen y por qué quieren consumirla. Más que erradicar el consumo, debería promoverse el bienestar psíquico y físico.

De la Redacción de Diairo Cafayate