Economía Marzo 10, 2019

Cafayate: la mujer en el mercado laboral

mujeres trabajadoras en Cafayate

Cafayate es un municipio que posee mujeres en puestos directivos. El gabinete del Poder Ejecutivo y el cuerpo del Poder Judicial y Ministerio Público, tiene funcionarias en sus más altas jerarquías. Las hay en la industria vitivinícola, escuela y universidad.

Algunas de ellas ejercen, liderazgo, en política y religión. El desarrollo de la población de Cafayate es 13.698 personas, de las cuales 6942 son mujeres y 6756 son hombres, según el informe presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Censo, en 2010.

La carrera laboral de las mujeres que se desempeñan en las áreas más importantes del trabajo en Cafayate, desaconseja al techo de cristal; no limita (veladamente) el ascenso profesional de ellas.

Si define que las mujeres que representan cargos decisivos en las instituciones han alcanzado en su mayoría estudios terciarios y universitarios, aunque en esos espacios no experimenten en políticas de género.

Más del 33% de las mujeres, que se representan como jefas de hogar, posee como máximo educación secundaria incompleta

De los tres museos que existen en Cafayate, dos están dirigidos por mujeres, y otro no posee espacio para designar a una persona en dirección.

Controlan áreas como hacienda, turismo y desarrollo económico; dirigen la mayoría de las escuelas y centros culturales y presiden, eventualmente, en el concejo deliberante, como órgano legislativo y constituyente.

En la universidad se reciben más mujeres que varones y con notas más altas, y sin embargo, la mitad de las empresas que cotizan no tienen una mujer en sus puestos directivos.

Pero a su vez existe un vínculo entre informalidad femenina, trabajadoras del hogar y pobreza, y los movimientos feministas están decididos a poner de relevancia la condición económica de las mujeres.

Las trabajadoras informales tienen ingresos laborales que representan solamente el 40% del salario de un trabajador formal. Además en el 35% son pobres, mientras que solamente el 11% de las formales lo son.

En Cafayate, una de cada dos trabajadoras informales se emplea como trabajadora del hogar. El trabajo doméstico es una actividad casi completamente feminizada: el 98% son mujeres.

La mejora en las condiciones laborales de las trabajadoras domésticas es central si el objetivo es la pobreza cero.

Existe una idea en torno al carácter estructural de la informalidad en el trabajo doméstico, que funciona como una justificación por parte de quienes deberían hacerse cargo de la regularización del trabajo: quienes contratan ese servicio y el Estado.

Además de manifestar por la reivindicación de los derechos de las mujeres y exigir la puesta en práctica de políticas públicas de género que eviten violencias y Femicidios, un colectivo de mujeres se reunió el 8 de marzo, en el mástil de la plaza principal de Cafayate.

De esa reunión, en la que participaron, niñas, adolescentes y adultas, surgió la presentación de una idea para promover un estudio sobre la situación socio-económica de la mujer en el Valle Calchaquí.

Es decir, un análisis de la estructura y tipos sociales en la región, ya que los resultados, con base en el censo de 2010, expresan que la mujer y niña concentran la mayor cantidad de actividades de subsistencia.

El campo interdisciplinario centrado en el estudio académico de los temas relacionados al género, incluye a los feministas con base en estudios de la mujer y del hombre, y permite desarrollar en antropología y psicología.

La mujer en el mercado laboral de Cafayate se representa en un 41% de los trabajos formales con un 30% menos de ingresos en comparación con el varón. Desaconseja al “techo de cristal” pero dilata el de estereotipo de género.

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