Economía Agosto 31, 2015

Cafayate insostenible

Cactus

Hace aproximadamente treinta años los científicos alertaron sobre las condiciones económicas, ecológicas, sociales y políticas que determinarían el funcionamiento de la sociedad en la primera década del Siglo XXI.

La falta de armonía y de espacio, a lo largo del tiempo, ligada a la acción de los habitantes de Cafayate, en relación a su entorno, ha demostrado un claro desequilibrio en cuanto a los factores y recursos que imposibilitan su normal funcionamiento.

El ciclo vigente ha marginado objetivamente el verdadero concepto de sostenibilidad, que se basa en satisfacer las necesidades generacionales actuales, afectando el progreso económico y social en los mismos niveles.

El pronóstico de los economistas y geólogos predice que Cafayate se sustentará a través de la actividad minera en un lapso menor a los 25 años. También, que este proceso acompañado de los avances tecnológicos debe ser tendiente a reducir los daños del medioambiente.

Por otra parte, la utilización de energías no convencionales: solar y eólica principalmente, podrían convertirse en una alternativa suficiente para generar un polo de producción industrial limpia y sostenible.

Por tal motivo, expresiones como desarrollo sostenible, contemplan dimensiones básicas, entre las que se destaca, la democracia. Es decir que para alcanzar la meta, se deben satisfacer las necesidades sociales de la población.

Si la sociedad posee necesidades básicas insatisfechas, como alimentación, vestimenta, vivienda y trabajo, y la pobreza es habitual, entonces resulta contradictorio afirmar que cualquier proceso ha alcanzado el desarrollo sostenible.

Durante las últimas tres décadas de gobierno se han aplicado ideologías liberales que se inclinan por la teoría de compatibilizar el crecimiento económico con la preservación ambiental, a través del aumento de la productividad y con la equidad social para la mejora de las condiciones de vida.

Sin embargo, el ideólogo de la ecología de mercado, Terry Anderson, asegura que el argumento de los gobiernos, como intervencionistas del Estado, es tan sólo arrogancia oficial, ya que a través de sus políticas, no se han logrado los cambios adecuados en cuestiones ambientales.

Cafayate tiene dos industrias sustentables: turismo y vitivinicultura. Sin embargo, el gobierno no ha acompañado el proceso formal de industrialización, en tres aspectos fundamentales en cuanto a recursos y contaminación.

De la Redacción de Diario Cafayate