Economía Abril 26, 2018

Cafayate pierde con Airbnb

Airbnb. Aplicación en Cafayate

Más de cuarenta casas afiliadas en la plataforma, Airbnb, impactan en un amplio porcentaje en las ganancias de los hoteles de Cafayate. En respuesta, empresarios del sector realizan un reclamo colectivo a través de la Dirección de Turismo de la Municipalidad.

Cafayate perdió un amplio porcentaje de ocupación. En parte se debió al incremento de alquileres de propiedades a través del sistema Airbnb. Los hoteleros propusieron un piso parejo en materia de impuestos y una adecuada regulación del servicio o la prohibición del mismo.

Los empresarios se enfrentan a una competencia que consideran desleal, para la actividad de la que dependen otras cadenas de valor, y suponen que la misma representa una amenaza para la industria en el sector.

El fenómeno se expresa a través de una aplicación que ha revolucionado el turismo internacional. Ciudadanos de todo el mundo ofrecen sus propiedades a los turistas. Airbnb opera en cuarenta mil ciudades de ciento noventa países.

La creciente demanda de contratos temporales provocó una distorsión en los precios de los alquileres de viviendas y un desplazamiento de los servicios de los hoteles. Inicialmente se advirtió sobre el aumento en el costo de vida de los inquilinos que habitan Cafayate.

Una casa con dormitorio, baño, cocina, comedor y living, capaz de albergar a cinco huéspedes, se ofrece a partir de 810 pesos por día, mientras que la misma cantidad de plazas en un hotel, con comodidades sujetas a espacios comunes, tiene un precio hasta cuatro veces mayor.

En relación, los hospedajes de Cafayate cumplen acabadamente con todas sus obligaciones tributarias. Esto significa que asumen los costos impositivos y que fijan precios con base en los porcentajes de ventas.

Proyectados en una desregulación de precios, en la que los turistas pierden el punto de referencia, los locadores particulares de Cafayate no asumen los costos por impuestos sobre ingresos brutos, ganancias, autónomos y laborales.

Airbnb conecta a los turistas con los propietarios de casas y departamentos. Los primeros reciben el nombre de invitados y los segundos de anfitriones. En ambos casos obtienen beneficios económicos.

Cuando se completa una reserva, Airbnb cobra al anfitrión una comisión por servicio, normalmente del 3% del subtotal bruto de la operación. El huésped abona hasta un 20% de su subtotal.

Las autoridades de la República Argentina determinaron que los bancos deberán comenzar a retener un 28% del impuesto a las ganancias sobre los montos que la empresa transfiere al país a sus usuarios y que regirá el IVA para los servicios digitales.

Es decir que para los empresarios hoteleros el sistema no es conveniente porque son quienes deben asumir la mayor carga impositiva. El diseño de Airbnb es orientado hacia la denominada “economía colaborativa” y un tanto más lejana de los sistemas arancelarios.