Editorial Mayo 7, 2019

Valle Calchaqui: abuso, violencia y viralización

Una mujer senatada bajo un árbol en vestido largo blanco

CAFAYATE (redacción) – Durante la primera semana de mayo de 2019, se viralizó el video del abuso sexual a una adolescente de catorce años. Algunos medios de comunicación desarrollaron la noticia, a través de un lenguaje misógino, que legitima la violencia contra las mujeres.

La reproducción del contenido audiovisual no es la de “un video sexual”, sino la de un abuso, y negar tal certeza es invisibilizar y legitimar la violencia que sufren las adolescentes a manos de grupos de varones.

La víctima de catorce años fue abusada sexualmente, por un joven mayor de edad, y el video de la agresión hacia ella fue grabado, por tres menores de edad, sin su consentimiento.

Los abusadores y violadores obtienen la impunidad por el silencio de las víctimas, que se debe al sometimiento y a la vergüenza de las mismas, en una sociedad que acredita y verifica tales injusticias.

Durante la segunda semana de mayo de 2019, se viralizó una publicación que evidencia que un docente tiene denuncias de abuso sexual contra alumnas del sexto grado.

En el reclamo se explica la situación de un maestro que goza de licencia médica durante el proceso judicial y que se encuentra concursando cargos educativos en escuelas de Cafayate. Las denuncias en contra del docente son de público conocimiento.

Los varones abusadores adultos deben ser penados para que los varones adolescentes no se conviertan en abusadores.

El abuso sexual hacia niñas, niños y adolescentes es una de las formas más graves de violencia contra la infancia y conlleva efectos devastadores en la vida de quienes lo sufren.

Consiste en un abuso de poder de un adulto hacia una niña, niño o adolescente, donde el adulto –valiéndose de la asimetría de poder y la coacción– abusa sexualmente de estos, generando graves consecuencias en el psiquismo de los mismos en los ámbitos en los que se desarrolla.

Durante la última semana de abril de 2019, se desarrolló una jornada sobre seguridad, en El Carril, en la que una funcionaria del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Salta, centró su discurso en minimizar los casos de violencia de género.

Los dichos misóginos, conceptos erróneos y funcionales a un sistema que estigmatiza, violenta sistemáticamente y atenta contra las mujeres, viola los derechos consagrados en los acuerdos internacionales a los que suscribe la República Argentina.

Las instituciones no deben ignorar la lucha contra la violencia de género. Debe ser un compromiso político dentro de un plan que involucre a los organismos que lidian con la violencia hacia las mujeres: educación, justicia, policía y sanidad.

Es decir, que lo que sucede en Cafayate, con respecto a la difusión del video del abuso a una adolescente de catorce años y la impunidad de la que goza un docente denunciado por los padres y las madres de sus alumnas, cuenta con la complicidad de un sistema avalado por una sociedad que no protege a las mujeres.

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