Cultura Marzo 28, 2019

Calixto Mamaní

Quebrada de Cafayate. La Punilla. Calixto Mamaní

Calixto Tránsito Mamaní fue un artista plástico argentino nacido en Cafayate. El Valle Calchaquí  fue el tema preferido de sus dibujos, esculturas y pinturas. Se perfeccionó como autodidacta y trabajó como muralista y restaurador.

La obra de Mamaní colecciona más medio millar de piezas en cerámica, dibujo, pintura y talla, combinadas en arcilla, grafito, madera, óleo y piedra, y posee estilo propio, capaz de reflejar fielmente la naturaleza, costumbrista, en la búsqueda del realismo, y de claridad estructural, en el desarrollo de la estética.

En dibujo y pintura: grafito y óleo. En cerámica y talla: arcilla, madera y piedra.

Como uno de los artistas plásticos más importantes del Valle Calchaquí, dibujaba y pintaba árboles, paisajes, plantas; quebradas, ríos, valles. Retraba desnudos, perfiles, rostros.

Describía las costumbres del pueblo de Cafayate, San Luis, Tolombón; de Angastaco, Cachi, Molinos. Los arrieros, el carnaval, la cosecha de uva; la misa, la señalada, la vuelta del trabajo.

Producía, a través de la cerámica y la talla, animales, humanos, insectos; aves, mamíferos, reptiles; cráneos, esqueletos, momias; cofres, urnas, vasijas.

Representaba la cultura americana de las comunidades expandidas del imperio incaico: amaichas, calchaquíes, hualfines, quilmes, tolombones. Las bailarinas, los morteros, las pecanas, las llamas, el arco y la flecha.

“Yo me sentaba y ya estaba dibujando; casitas, personajes, piedras; todo lo que se ve en el campo, quebradas y así”, habla Calixto Mamaní, desde “El Hombre del Castillo”, parte de un registro espontáneo de Josefina Inés Carón, coordinadora general de la única compilación existente del artista cafayateño.

Mamaní era admirador de Van Gogh, Henri, de Goya y Rembrandt y “miraba el espacio como todo ser humano mira el espacio”.

Le llamaba la atención la pintura empastada casi con relieve, las pinceladas fuertes con mucho color, algunas más detalladas, y el compuesto de luces y sombras.

Iglesia de Cafayate de noche. Calixto Mamaní

Fue verdaderamente preciso en la reproducción del color del Valle Calchaquí y en la perspectiva del espacio semiurbano.

Recolectó algarrobo, jume y álamo, para tallar piezas en madera y arcilla, yeso, para las de cerámica, y alabastro blanco, para los rostros en piedra.

El nivel de detalle, de los insectos tallados en madera, por Mamaní, guarda una relación objetiva que contribuye a completar el realismo en la obra.

“Iglesia de Cafayate de noche” y “La Punilla”, son óleos sobre madera, del centro del pueblo y la quebrada, respectivamente, y reflejan cabalmente el tipo de tono y la característica de los colores espectrales.

Yo pinto el color, no es mi intención hacerlo bien parecido como en una fotografía; y después el dibujo y algunos los pinto en el lugar o hago apuntes en cartulina y después se le suma la imaginación”, describió el artista, durante una entrevista.

Josefina Carón, notó que Calixto Mamaní “recorrió todos los Valles Calchaquíes a pie en busca de materiales y motivos para sus pinturas”.

La familia del artista inauguró la Casa – Museo Calixto Mamaní, el 27 de enero de 2011. Fue el lugar donde residió el virtuoso, hasta los 73 años de vida, que inmortalizó en agosto de 2010.

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