Política Noviembre 1, 2014

Comando Electoral Romero 2015

juan carlos romero junto a jóvenes de cafayate

La urgencia de un cambio en las políticas socio económicas en Salta requieren de un gobierno coherente y uniforme. Juan Carlos Romero, candidato a gobernador por Salta en 2015, ha dejado en claro desde su función como actual senador nacional que la República Argentina afronta una división yugular y que para lograr la integración federal es necesario combatir las ambiciones que el urtubeycismo ha vampirizado junto a la conducción kirchnerista.

Salta es una provincia conservadora; quizás la más argentina de todas con respecto al sentir nacional y la espiritualidad religiosa que el propio Papa Francisco I se encargó de destacar. Sin embargo, en los últimos años los adeptos a Cristina Fernández se encargaron de destruir buena parte de la idiosincrasia que Salta supo conseguir. Y esto no escapa a hombres como Miguel Isa y Juan Manuel Urtubey.

En Argentina el peronismo está preocupado por el Partido Justicialista; los ortodoxos prefieren aceptar que el modelo encierra un paradigma de autodestrucción. El kirchnerismo F es la venganza hacia Perón. El mismo que dijo hace cuarenta años “que algunos imberbes pretenden tener más méritos que los que lucharon durante veinte años”. Mientras tanto el país se encamina a una cruda crisis social que solo los hombres experimentados podrán contrarrestar.

Salta está quebrada. El Grand Bourg y La Casa Rosada comparten una conducta autoritaria, miserable y antipatriótica. Los mercados hacia el norte de américa están cerrados, la unión de países europeos alcanzó el hartazgo y terminó por desatender  los requerimientos básicos. China, Irán y Venezuela han perdido frente al mundo, aun teniendo en cuenta el potencial del gigante asiático y su prima ex soviética.

Las actividades económicas de la provincia representan, en conjunto, aproximadamente el 1 por ciento del Producto Bruto Interno de la Argentina. Pero si se considera que la población de Salta es algo superior al 3 por ciento de la población del país, ello significa que el PBI per cápita de la provincia está muy por debajo de la media nacional. Uno de los principales problemas de Salta es la llamada “economía informal” o “en negro.”

Durante la gestión gubernamental de Juan Carlos Romero, el PBI representaba más del 50 por ciento de la cifra actual. Salta estaba abierta a la industrialización y los mercados externos en un permanente intercambio. Con el fortalecimiento del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) se garantizó, incluso, que la devaluación de los países vecinos retribuyera el daño que le causaban al auge de las exportaciones argentinas hacia otros destinos.

Romero fue el hombre de consulta de la mayoría de los políticos que ocuparon cargos de gran importancia en la administración argentina. De hecho fue señalado como el mejor gobernador del país y el precursor de las políticas turísticas para el diseño de la inclusión del noroeste argentino dentro del mapa de las principales agencias de viajes en todo el mundo.

Romero propone recuperar Salta, y prioriza por sobre todas las cosas: escuchar. Salta pide a gritos asistencia para los jóvenes, trabajo y educación. La provincia ha aumentado durante el mandato de Urtubey drásticamente el consumo y tráfico de drogas. Los distritos del norte se han convertido en los reductos más peligrosos, sitiados por delincuentes prófugos de los organismos de inteligencia internacional.

El candidato a gobernador por Salta en 2015 explicó que todos los países tienen leyes de protección sobre la oferta y demanda, pero que bajo ningún punto se puede cerrar, la República Argentina, a un mercado mundial que exige a Salta productos en materias primas y de valor agregado que podrían posicionarla entre las más ricas del país en cuanto a liquidez, más allá de los recursos naturales que cuenta para su correcto desarrollo industrial y comercial.

Finalmente la exposición de Romero tuvo dos coincidencias anticipadas. Las cifras del Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina y el estudio de la Universidad Nacional de Salta, que descubren una pobreza superior al 30 por ciento tan solo en la Provincia, con proyecciones que podrían alcanzar hasta el 45 por ciento de la población engrosando además los niveles de indigencia.

Uno de los objetivos del Comando Electoral de Romero en 2015, a partir del Frente Salteño, es la inclusión de jóvenes en la participación y toma de decisiones a nivel municipal, provincial y nacional, basándose en la generación de empleos genuinos y formales y el acceso al crédito para la adquisición de viviendas y una mejor calidad de vida para todos los salteños.

Uno de los jóvenes integrantes del comando explicó que una persona que recibe un subsidio por una familia tipo adquiere un haber a lo largo del tiempo de 278 mil pesos. Sumado a un salario ese grupo familiar podría pagar un crédito blando a 20 años con cuotas inferiores a los 1200 pesos mensuales y además de obtener su vivienda lograr una movilidad social que lo mantenga dentro del estrato denominado de clase media.

También obtener una capacidad de ahorro que lograría en el transcurso de una generación la posibilidad de duplicar las cifras y garantizar el libre acceso a la vivienda como un derecho adquirido e inalienable tal cual establece la Constitución Nacional de la República Argentina. Un indicador surge del fenómeno de créditos otorgados entre 1987 y 1995 que permitió la compra de bienes inmuebles a 7 de cada 10 salteños.

El Frente Popular Salteño ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos tres años en Salta. A tal punto que en caso de un acercamiento para el armado de la fórmula definitiva que integraría el frente electoral en las elecciones generales del 17 de mayo de 2015, ascendería porcentualmente a una intención de voto cercana al 42 por ciento del electorado salteño.

De la Redacción de Diario Cafayate