Sociedad Agosto 1, 2016

A favor de la hoja de coca

Miguel Dioli La Última Pulpería Cafayate

El comerciante cafayateño y propietario de La Última Pulperia, Miguel Ernesto Dioli, envió una carta abierta, a los diarios El Tribuno y Diario Cafayate, para expresar su indignación, y llamar a la reflexión sobre las legislaciones vigentes que impiden a las personas del rubro desempeñarse abierta y libremente.

Oficiales de la Gendarmería Nacional le secuestraron a Dioli una pequeña cantidad de hojas de coca que transportaba, para efectivizar su venta en el local comercial que atiende en Cafayate, y le labraron un acta por la supuesta comisión de delito. Ante esto, el propietario de La Última Pulpería exigió a las autoridades que revean el vacío legal, a través de una carta abierta.

Un cafayateño indignado

Me permito en estas líneas expresar lo que me sucedió de regreso en un reciente viaje realizado a la Ciudad de Salta y, a su vez expresar sobre mi opinión este hecho particular, que con valentía hago público;

Mi labor de comerciante amerita que siempre deba viajar a dicha ciudad con el fin de adquirir una variada cantidad de productos alimenticios destinados a surtir mi negocio.

En esta ocasión, finalizando mis compras, observo que en un puesto de venta, frente al mercado COFRUTOS, ofrecían al público, sin restricción o impedimento alguno, hojas de coca y cigarrillos en cantidades por mayor y menor.

Entonces, para satisfacer el pedido de turistas y personas vallistas que tanto buscan este producto, de buena fe y sin imaginar los hechos posteriores, decidí comprar ocho kilogramos de la misma, sin otro destino que vender en mi negocio, como lo hacen tantos otros comerciantes, incluso en la vía pública.

La sorpresa se origina distando pocos kilómetros para arribar a mi ciudad natal cuando, en la ruta 68, un control de Gendarmería Nacional me advierte que el transporte de la coca no está permitido en el territorio nacional , pero sí su comercialización, procediendo entonces a labrar un acta y posterior secuestro de la coca que había comprado.

Ante ello, en reglón aparte, corresponde preguntarse y esperar la respuesta de quien le competa, para que se aclare y se suprima esta situación, irregular desde mi punto de vista lógico. Aclaro que repudio el contrabando.

¿Cómo es que está permitida la comercialización de la coca y prohibido su transporte, aun cuando la compra se realiza de bueno fe con destino sano y transparente?

¿Acaso el que vende en la vía pública, frente a los ojos de todos, para hacer tal negocio no la lleva transportando? ¿Cómo hace el comerciante, el mismo al que yo compré, para tener el producto si no pudo transportarlo? Me parece totalmente inexplicable y fuera de toda lógica.

¿Cómo es esta situación? ¿Me podrá responder Gendarmería Nacional, como custodios de las fronteras nacionales, o alguna autoridad competente?

Aun siendo neófito en la materia, debo observar un vacío legal que lleva al desacierto como el sufrido, pudiendo quedar como causal por la caída en la “apología del contrabando”, porque exijo una respuesta y que se suprima este grave desacierto, así evitaremos que las hojas de coca sigan cayendo del cielo.

Miguel Ernesto Dioli

De la Redacción de Diario Cafayate