Editorial Noviembre 30, 2014

Juan Perón Cristina Fernández

Juan Domingo Peron Cristina Fernández de Kirchner presidente República Argentina

Mientras la Presidente de la República Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, intenta establecer el sentido general de su orientación política, el General Juan Domingo Perón, descubre la posibilidad de poner en marcha un plan más sutil.

Con una amplia formación en Italia durante la época fascista y con el apoyo de los sectores sindicales, Perón logra el conceso popular. Fernández, socia directa de la China capitalista, promueve el deterioro del sector opositor.

Los peronistas cantan: “Ni yanqui ni marxista”. Los kirchneristas corean: “Patria o buitre”. Ambos tienen digno adversario que acabará por condicionar un acuerdo con sabor metálico como en la antigüedad acostumbraban los imperios.

El programa político que define el General, se centra en la organización de las fuerzas, consolidando el poder en los grupos dominantes, para crear una hegemonía que se sustente en las bases sociales y económicas.

La estrategia política de la Presidente, acrecienta influencias sobre los asignados sociales, para fortalecer el vínculo y acarrear al civismo, como una reproducción de poder que se vale de la cantidad, como garantía, por sobre la calidad, como norma.

Ambos despiertan en la clase media y los partidos opositores la idea de amenaza a la independencia de las instituciones democráticas. Los conservadores y comunistas denuncian la impopularidad y rescatan la figura de los próceres.

Perón se disciplina a base de Benito Mussolini, Adolf Hitler y Francisco Franco. Fernández se concreta afín a Mahmud Ahmadineyad, Xi Jinping y Vladimir Putin. Asia y Europa suponen constituir la profecía civilizadora, y acaba en barbarie.

La presión lleva al General y la Presidente a una reunión en Plaza de Mayo. Es entonces cuando coinciden en que la república precipitará el fin del peronismo. Devotos, nacionalistas y opositores, observan como los propios autores deslegitiman su propia obra.

La lógica expone 99 años de auto proscripción de Perón y Fernández. La suma de las partes menos el todo y el arquetipo de una indescifrable ecuación, resultan ilustración de los acontecimientos que describen el desenlace como impostura estridente y emulación.

Perón y Fernández están acabados; son pragmáticos y anti progresistas. Representan el 25 por ciento del sub desarrollo. Sólo transcurren en el tiempo aplicando políticas mal interpretadas. Ni el General ni la Presidente son consideradas personas inteligentes.

Solo la unión de los estados garantiza la independencia de los unitarios fanáticos partidismos. Los intelectuales están obligados a ayudar a las personas a encontrar una interpretación que les permita superar el pasado.

Por tal motivo un apólogo anónimo preguntó: “¿De qué hubiera podido hablar Juan Domingo Perón en 2015 y Cristina Fernández de Kirchner en 1943?, si a ambos los separa una línea en el tiempo que traza 72 años de diferencia”.

De la Redacción de Diario Cafayate