El oficialismo y la oposición, devaluados

Cafayate inundada

Cafayate | Política – Tras el desastre que ocasionó la creciente del río Chuscha, la sociedad cafayateña llamó a debatir, por la organización municipal y el modelo político de oficialistas y opositores, ante la falta de ética e inmoralidad sobre la esfera pública.

Cafayate descubre a funcionarios y políticos que ponen en riesgo las garantías de los derechos de todos, aun cuando la ley es la norma de conducta que debe ser impuesta por el Estado: el oficialismo y la oposición desentienden.

Desde el frente que conduce la ex concejal y candidata a intendente, Rita Guevara, se advierten disidencias e interrogantes explícitos que cuestionan directamente la gestión de gobierno del actual intendente Fernando Almeda.

Guevara lo hace desde el frente político del gobernador de Salta, pesando como una protagonista que reclama su propio espacio, ante una realidad compleja: conseguir decenas de millones de pesos para realizar una obra en el río Chuscha.

En protesta por el desastre que ocasionó el desbordamiento del río, Rita Guevara marchó junto a un grupo de vecinos que manifestó su reclamo, y fue durante esa movilización que una minoría atacó la casa de la familia del funcionario Ignacio Caron.


La ex legisladora, Rita Guevara, fue acusada de coaccionar al secretario, Ignacio Caron


Otro grave hecho fue el de los funcionarios, Luciano Polo y Gilberto Sánchez, a cargo de las direcciones de prensa y comunicación, quienes ocultaron y omitieron información con respecto a la cantidad de víctimas y daños que ocasionó el desbordamiento del Chuscha.

Durante 48 horas posteriores al desastre, Polo y Sánchez fueron incapaces de entregar un informe sobre el evento, porque que la política de comunicación y prensa del municipio está vinculada a la de los intereses de la imagen pública de sus partidos.

Pero hasta un clérigo de la Iglesia de Cafayate pidió a los funcionarios y políticos que «no mientan más» al tiempo que reclamó soluciones definitivas y reales para todos los vecinos del pueblo.

La palabra de los funcionarios y políticos oficialistas y opositores está devaluada y no representa al pueblo porque las contradicciones revisten la ambigüedad que lleva a la desconfianza y al caos, y además porque en la mayoría de los casos mienten.

Diario Cafayate