Sociedad Noviembre 22, 2017

“Sucesorios VS Justicia”

dioli miguel cuestiona sucesorio honorario abogado y procurador

CAFAYATE (redacción) – El micro empresario cafayateño, Miguel Ernesto Dioli, objetó la regulación de honorarios en un sucesorio bajo la calificación que medida que se calcula para la valuación de los bienes de raíces “no es un acto de justicia”.

En la órbita de la Ley de Aranceles y Honorarios de Abogados y Procuradores, específicamente del procedimiento en la tasación judicial, en el Artículo 29°, sobre sucesiones establece que “en los procesos sucesorios, el monto será el valor del patrimonio que se transmitiere, y el honorario será calculado en un 15% de dicho valor.

Y que “en el caso de tramitarse más de una sucesión en un mismo proceso, el monto será el del patrimonio transmitido en cada una de ellas”.

Por tal motivo, Dioli expresó que “la regulación de honorarios en un sucesorio no es un acto de justicia”, a través de una carta abierta dirigida a los legisladores y/o autoridades competentes para que reviertan tal situación:

“En mi condición de ciudadano, en este espacio, vengo a manifestar mi opinión y fijar mi posición sobre un tema que preocupa y arriesga el derecho de propiedad, como la propia estabilidad social y económica de una familia, cuando en un juicio sucesorio, sobre bienes de raíces, debe afrontar el pago de honorario profesionales (abogados) intervinientes en el proceso del sucesorio.

Es así que causa impotencia y sorpresa cuando la regulación del 20% se calcula sobre el valor comercial del inmueble, objeto muchas veces con tasación sobrevaluada, y nace una realidad injusta que el estado no quiere ver, cuando a un heredero su condición económica no le permite efectivizar el pago y aparece la desproporción, el desconcierto, la desestabilidad social y el riesgo de perder la porción de la herencia que le corresponde, ante la posible ejecución de honorarios en la que puede resultar favorecido con la propiedad hasta el mismo profesional patrocinante, pues allí se observa la injusticia y la ausencia del estado, la falta de visión de los legisladores y de todos los resortes de la política, cuando se esfuma el sacrificio de los principales dueños que dejaron la herencia para sus hijos o demás sucesores quienes ven perder lo propio, ante sus ojos impotentes y una justicia que no es justicia en esas condiciones.

Cómo imaginar que un humilde heredero desocupado o de bajos ingresos pueda afrontar los gastos y honorarios, cuando quiere regularizar en un sucesorio la propiedad que por derecho le corresponde, si la grosera valuación del inmueble se tiñe de absurdo, cuando se calcula como objeto de venta y no con la lógica finalidad social, que en estos casos es ignorada.

Quién en estas condiciones se va a animar a iniciar un juicio sucesorio, si los herederos serán prisioneros de lo absurdo, seguro que preferirán el paso del tiempo y la propiedad terminará en un enredo.

Espero que los legisladores y/o autoridades competentes reviertan esta situación y la regulación de honorarios en los juicios sucesorios sobre los bienes de raíces se practiquen sobre el valor fiscal del inmueble; entonces será un acto de justicia”.

La puesta en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, a partir de 1 de agosto de 2016, representa un anticipo en la legislación argentina; más allá de la ley 17.711 de 1968, que produjo un desarrollo.

En materia sucesoria, no se realizaron cambios significativos. Si se observa la reforma que se llevó a cabo en materia de derecho de familia (quien da base al derecho sucesorio), esta no tuvo repercusiones en el campo del derecho sucesorio.