Economía Septiembre 10, 2015

Resultado del subdesarrollo

Familia argentina con niños desnutridos

La desnutrición es una patología social profunda como resultado final del subdesarrollo. Su erradicación puede llevar más de una generación y de nada sirve alimentar a un niño si se lo devuelve al ambiente hostil del que proviene.

El quiebre se debe realizar a raíz de un abordaje integral de la problemática social que le da origen a la extrema pobreza: Educación nutricional, para la salud, lactancia materna, jardín maternal, infantil, estimulación temprana; son las primeras herramientas para combatir la desnutrición.

Escuela de arte y oficio, programa de educación agraria, lectoescritura, ropero familiar, club de padres, escuela para padres, documentación y legalización de la familia, alcoholismo, inmunizaciones, agua corriente, caliente, cloacas y luz eléctrica, complementan al combate.

La desnutrición evidencia dos aspectos fundamentales: falta de voluntad política y una falla cultural. La República Argentina produce alimentos para 400 millones de personas y cuenta con capacidad para producir para 1100 millones más.

Es una regla sin excepción, que la desnutrición afecta al niño por debajo de los seis años, porque depende de terceros que no tienen medios económicos o capacidad intelectual necesaria y suficiente, para poner en línea a una criatura.

El cerebro está compuesto por la alimentación y la estimulación. Cada neurona de las 140 mil millones que se aloja en los 3 mm de corteza cerebral, puede emitir 15 mil señales, sólo si la alimentación y la estimulación son correctas.

Es decir que los niños deben ser alimentados y estimulados en simultáneo. Su curiosidad incitada y su imaginación exacerbada, lograrán definir a una persona que luego de pasar la niñez se alineará normalmente a la vida, de forma natural.

De la Redacción de Diario Cafayate