Sociedad Agosto 23, 2017

Drogodependencia: El tema más grave

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La realidad actual aporta datos que deben darse a conocer ineludiblemente. La intención es generar conciencia acerca de la magnitud que ha alcanzado el consumo de drogas en la República Argentina, especialmente entre la juventud.

Si no se analizan y resuelven con prontitud y eficacia los problemas que ocasiona la drogodependencia, se correrán serios riesgos de que se convierta en el tema más grave de la próxima década.

Hay cifras que pueden proporcionar una idea casi exacta de la situación: en la República Argentina, cuatro de cada diez jóvenes consumen droga en forma habitual o esporádica.

En el mismo sentido, se calcula que en el mundo existe entre cincuenta y sesenta millones de adictos y que más de la mitad de ellos pertenecen al continente americano.

A pesar de que el promedio de vida global del ser humano se prolonga gracias al avance científico-tecnológico, los porcentajes de muerte entre jóvenes de 15 a 25 años aumentan notablemente en los últimos años.

Las causas de esas muertes: la drogodependencia, la violencia y el suicidio. Todas ellas interrelacionadas.

La edad promedio de los consumidores de drogas oscilaba entre los 18 y los 25 años, pero actualmente el espectro se ha ampliado, y se deben incluir cantidades importantes de adolescentes y niños que ingieren, aspiran o consumen algún tipo de droga en forma habitual.

El avance del consumo de narcóticos, especialmente en la adolescencia y la juventud, está estrechamente relacionado con la pérdida del rol de formadores de cultura que han sufrido la familia y la escuela.

Una de las tareas más importantes es recuperar esos roles. Desterrar la cultura de la droga impuesta por la sociedad de consumo, y reimplantar aquellos emisores de cultura que conectaban el interior, la espiritualidad y el ser superior, entre mujeres y hombres.

Todo el servicio educativo de la República Argentina y todos los medios de comunicación deben estar alertas, deben ser conscientes de que hay una cultura de la droga.

Esa cultura enseña a consumir desde la infancia, la juventud y la adultez, porque siempre hay algo más que adquirir y de que apropiarse. Pero la tranquilidad no reside en los bienes materiales.

Entonces sobreviene la angustia, la frustración, el desencanto y la desesperanza, la desvalorización por no poder lograr lo que ese modelo cultural perverso propone y ordena; allí es donde la droga atrapa a quienes recurren a ella para evadirse de la propuesta de una cultura que carece de valores capaces de contener y promover al ser humano.

Revertir esta cultura, fijar nuevas pautas de convivencia, rescatar valores espirituales y cambiarle el contenido a los mensajes sociales enfermos, es una tarea ardua y compleja que la sociedad debe llevar adelante en esta epopeya contra la droga y el narcotráfico.

Siete de cada diez drogodependientes son carecientes afectivos, jóvenes provenientes de familias desestructuradas, en crisis.

De allí la importancia que se le otorga a la familia y a la escuela como formadores, como continentes, como proveedores de amor, de afecto, de valores espirituales y trascedentes.

Una arista de este tema suele ser conflictiva: en ciertos casos, los padres y los maestros se muestran asustados frente a la adversidad, e inconscientemente adoptan actitudes de negación.

Así nacen los tabúes, y sus consecuencias son nefastas: en ocasiones la represión de los mayores allana y empuja a los niños, jóvenes y adultos a la adicción.

Por ello es indispensable abrir canales de comunicación generacional, de diálogo, de tratamiento conjunto del problema.

De la Redacción de Diario Cafayate