Cultura Agosto 27, 2017

La sombra de Edgar Allan Poe

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Ningún escritor ha procurado tal variedad de argumentos al cine de terror. Desde un punto de vista absoluto, cuantitativo, el éxito de Edgar Allan Poe en la cinematografía fantástica no es quizá superior al de Bram Stoker o Mary Shelley.

La filmografía de Drácula o del monstruo de Frankenstein probablemente iguala y aun supera a la inspirada por los relatos de Poe. Pero, desde un punto de vista relativo, Poe es el rey del género en el cine como lo es en la literatura.

Si, a fin de cuentas, Stoker y Shelley se han limitado a procurar un único tema que ha servido a un sinfín de guionistas para urdir con mejor o peor arte intrigas casi siempre muy alejadas de sus originales literarios, Poe ha suministrado multitud de argumentos.

Ninguno de los temas de Poe ha llegado a constituirse en un clásico arquetipo del género, pero son varios los que se han llevado al cine en más de una ocasión y, por lo general, las cintas que han inspirado están lejos de lo vulgar.

Por otra parte, Poe ha tentado con notable frecuencia a realizadores no especializados en cine terrorífico. Ya que sus relatos son ante todo visiones poéticas que materializan arquetipos del subconsciente, es lógico que haya atraído no sólo a quienes aspiraban a sorprender o atemorizar al público, sino también a quienes obraban con fines exclusivamente artísticos.

El realizador que ha utilizado de modo más masivo e indiscriminado los temas de Poe ha sido sin duda Roger Corman. Ha dado pruebas de una personalidad y talento poco comunes entre los cineastas que han trabajado en este apresurado e ingrato sistema de producción de cine de consumo, que en la actualidad ha quedado casi totalmente engullido por la televisión.

El ciclo de films basados en narraciones de Edgar Allan Poe, que corresponde a su última etapa como artesano de serie B, comprende títulos realizados para la productora American International.

El esquema de estas cintas siempre es el mismo: se recoge la situación central del relato de Poe, pero, ya sea, para insistir más en el horror que en lo fantástico, ya para ampliar a las dimensiones de un largometraje un tema pensado para relato corto, Corman y sus colaborados rehuían a menudo las explicaciones sobrenaturales  para convertir los sucesos en resortes de una intriga criminal.

Ello se hacía con un buen criterio, a pesar de tratarse de cintas comerciales y destinadas en principio a la exhibición en circuitos secundarios: el sentido plástico de Corman, servido por la experiencia de Floyd Crosby, hacía posible que perdurara en ellas, a pesar de los cambios introducidos, el espíritu y el clima de Poe.

Sugerencias

The house of Usher (1960); The pit and the pendulum (1961); The premature burial (1962); Tales of terror (1962); The raven (1963); The haunted palace (1963); The mask of the red death (1964); The bomb of Ligeia (1964).

De la Redacción de Diario Cafayate