Sin Categoría Diciembre 12, 2014

Ejemplar carta abierta de José Luis Taritolay, Enfermero de Cafayate

Jose Luis Taritolay Enfermero del Hospital Nuestra Señora del Rosario de Cafayate

A raíz de un cruento y desatinado comentario sobre el fallecimiento de un niño en una represa del Barrio La Banda de Arriba de Cafayate, el eximio Enfermero, José Luis Taritolay, envió una carta abierta a los medios de comunicación para contrarrestar la falsedad de los escritos en el prestigioso sitio web de Radio Cafayate.

Por sus comentario realizado en Pagina On-Line de Radio Cafayate

Por elección y convicción yo no voy a hacer uso del anonimato, como algunos Cafayateños que se expresan a través de los medios de difusión, sea oral, escrita, televisiva o páginas de Internet, amparándose precisamente en lo anónimo.

Voy a hacer hincapié en lo de “anonimato” por que cualquier persona da su opinión referente a cualquier cosa sin consultar a las fuentes, sin cerciorarse de lo sucedido o sobre la veracidad de la información, tan solo basta con dar las ultimas 3 cifras del DNI, del celular o de tan solo el nombre(sin apellido por supuesto).

Bueno pero como dice un dicho, “La culpa no la tiene el chancho, sino quien le da de comer” ya que algunos medios informativos permiten estos tipos de comentarios anónimos.

No soy de hacer comentarios por las Redes Sociales, pero esta vez sentí la necesidad y obligación de aclararle esta situación a usted o a quien corresponda, dado que entre medio, hay en cuestión, una vida humana que lamentablemente se perdió.

No logro explicarme todavía en qué lugar estuvo usted ese día o si realmente estuvo o se lo contaron.

La cuestión es que, el que suscribe, fue el primero en llegar a la Represa de la Banda de Arriba, ya el niño había sido sacado del agua por la Policía, y fui yo quien comienzo con la Reanimación Cardio Pulmonar con la ayuda de personal Policial y un familiar que se encontraba en el lugar (su hermana), así estuvimos aproximadamente 10 minutos hasta que llegaron los Bomberos que me colaboraron en dichas tareas y a los cuales les agradezco, cabe aclarar que en ningún momento ellos tomaron el control de la situación.

Si usted no me vio eso es porque precisamente me encontraba al lado del niño, a nivel del suelo, dada la situación de emergencia, realizándole respiración boca a boca (con una máscara para tal fin), con aporte de 100% de oxigeno con monitoreo y masaje cardíaco, a mi lado se encontraba de pie el chófer de la ambulancia esperando instrucciones, para asistir a la víctima.

Ahora por supuesto si usted cree que toda persona que lleve un”Ambo” de tipo Hospitalario es un Enfermero, está equivocada, imagino que usted habrá confundió al chófer por enfermero, sino no le encuentro otra explicación.

También quería aclarar, que hicimos todo los esfuerzos posibles para volverlo a la vida, sino bastaría con preguntarle a la Hermana del Niño fallecido que se encontraba precisamente allí sobre: las 3 descargas del desfibrilador que le hice, del tubo de oxigeno que se nos agotó y que lo reemplazamos inmediatamente por otro lleno y de los 40 minutos que estuvimos reanimándolo, cuando por norma son solo 20´.

Por todo esto usted no me puede decir que yo no hice nada, que estaba “Atónito”, que no había reacción de mi parte cuando muy por el contrario, sé lo que había que hacer y lo hice y no empíricamente, sino con conocimiento de causa que avalan mis 35 años de Enfermería en Emergencias, que lo obtuve a través de mi experiencia, de capacitaciones y cursos realizados, seria en vano hacerle conocer mi Curriculum y además considero que no vienen al caso.

Por último y para terminar le dejo una Página de Internet para que se interiorice sobre las actividades que realizamos los Enfermeros de nuestro Hospital referente a la falta de capacitación que usted menciona.

Nota de la Dirección

Algunos medios cafayateños hacen uso y abuso de la difusión de mensajes de texto, aparentemente enviados por audiencias, en muchas ocasiones, incomprobables. Bajo esta modalidad construyen un inconsciente colectivo, que atenta contra la moral y las buenas costumbres.

Hace casi un mes un grupo de prensa comenzó una investigación detallada sobre la reiteración de los posibles remitentes y pudo comprobar que en algunos casos son inexistentes. Es decir que esos medios utilizan falsos o virtuales oyentes para difamar, calumniar e injuriar a terceros, persiguiendo intereses personales de naturaleza política y económica.

La difamación es un delito contra el honor que consiste en hacer público algún hecho o circunstancia cierta o falsa que afecte el honor de alguna persona. La injuria es un delito contra el honor que consiste en ofender de palabra o de obra a alguna persona. Ambos están contemplados en el código penal de la República Argentina.

La responsabilidad penal de quien divulga información, entendiéndose la comisión de un delito, recae sobre la nómina de jerarquía del medio de comunicación utilizado, sus propagadores y quién haya emitido la información. Este delito prevé sanciones y multas que se aplican igual, en todas las circunstancias.

De la Redacción de Diario Cafayate