Editorial Diciembre 28, 2014

Los enemigos de la Iglesia

el enemigo de la iglesia catolica apostolica romana

Desde hace 40 años, a partir del Concilio Vaticano II y luego la Conferencia Episcopal de Medellín, la imagen de la Iglesia Católica ha cambiado mucho en América Latina. Se puede decir que no suficientemente, pero ha cambiado enormemente, justamente por su acercamiento a los pobres.

En 1969 se conoció en Estados Unidos el famoso informe Rockefeller. Rockefeller tomó conciencia de los cambios en la Iglesia y los consideró absolutamente peligrosos. Este hecho al que hace referencia fue uno de los caminos más difíciles que le toco transitar a la Iglesia Católica.

En 1980 un informe para la campaña presidencial de Ronald Reagan, llamado documento de Santa Fe, advirtió que la presencia de tendencias en la Iglesia y algunos textos de las conferencias episcopales latinoamericanas eran peligrosos para la política exterior de Estados Unidos.

El concilio ecuménico Vaticano II y las encíclicas Pacem in Terris y Populorum Progressio modificaron la visión de una Iglesia elitista. El Concilio de Medellín fue la nueva actitud que llevó a una generación de laicos y religiosos al compromiso con las luchas públicas de América Latina.

El clan de los poderes políticos quiso ver un golpe de timón de la Iglesia, acorde con el tono socio económico de la época. Nelson Rockefeller, vicepresidente de Richard Nixon, fue más perspicaz y en 1968 emprendió una gira por el continente.

En su informe observó que la Iglesia ya no era “un aliado seguro para Estados Unidos”. “Creo que será larga y difícil la absorción de estos países por Estados Unidos, mientras sean países católicos”, había dicho el presidente Teodoro Roosevelt en 1912.

El informe Rockefeller sostuvo que el catolicismo se había convertido “en un centro peligroso de revolución potencial”. En 1969 fue más allá, asegurando que era preciso remplazar a los católicos latinoamericanos por “otro tipo de cristianos”.

El magnate recomendó a su gobierno la promoción de las llamadas “sectas” fundamentalistas que brotaban del florido árbol pentecostal estadunidense. De raíz europea, aunque virtualmente surgido a principios del siglo pasado como un movimiento de protesta.

Muchas de sus ramas degeneraron en “sectas” de conducción personalista, mesiánica y autoritaria, rasgos que son ajenos a las Iglesias evangélicas o “protestantes”, no obstante que en América Latina el pentecostalismo es la expresión actual más extendida del protestantismo.

El investigador estadunidense Tomas Bamat recuerda que Marx vio en el pentecostalismo una “…expresión de la pobreza y, al mismo tiempo, una protesta contra ella, el suspiro de la criatura agobiada, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de una época sin espíritu”.

Esa reflexión destructiva, proveniente del marxismo destructivo, que en la interminable historia de masacres, racismo, opresión, ignorancia, humillación y analfabetismo del pueblo, también se erigió como una amenaza.

De la Redacción de Diario Cafayate