Editorial Julio 5, 2015

El intransigente obsecuente

Crítica a el intransigente Diario Cafayate

Algunos periodistas opinan que intransigente no es un diario objetivo. Es que en realidad no existen medios objetivos. ¿En qué consiste la objetividad? ¿En despojarse de todo interés, de todo conocimiento?

Es como si no le importara si triunfa el liberalismo o si nos despertamos con la revolución comunista. Pero el quid está en informar de tal forma que algún interés salga demasiado lesionado. Simplemente, no corresponde.

No se puede elegir la mitad del camino. No es correcta apoyar en el norte al proteccionismo y en el sur lo opuesto. Sin embargo, existe la veracidad, el talento y la inteligencia. Todas herramientas que combaten efectivamente y de forma discreta a la obsecuencia.

Por tales motivos, mejor que preguntarse a que intereses sirve un medio de comunicación, es preguntarse cómo los sirve. Si lo hace con legitimidad o si miente; con inteligencia o con torpeza. Más llamativo aún es si lo sirve y dice no servirlo.

Claro está, que cuando un medio enarbola una observación hacia otro, no es más que por la motivación que provoca la fascinación. Evidentemente, intransigente sirve a un interés político genuino, de puras convicciones, una postura.

Es un diario que está a favor del gobierno. Pero su metodología es interesante y no existía antes de estos tiempos. Rastreando el desatino; la mejor forma de ser cínico. Encontrarlo y mostrarlo. Pero la realidad no puede ser sinecdótica.

El talento ilustrado, es aquel que persuade. Es evidente que la intransigencia persiga a ultranza la defensa de sus intereses. Es lo correcto. Siempre y cuando en el análisis del cómo por sobre todas las cosas se edifique el entendimiento.

En el periodismo argentino siempre existió la posibilidad de contrastar la realidad para detectar aquellas imprecisiones o mentiras. Pero por alguna razón, antes no se hacía. El mérito o demérito debe ser buscado desde otro punto.

De la Redacción de Diario Cafayate