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Entender la política usando la Biblia

Tatcher, Maradona, Peña, Carrió

La salvación del mundo se hizo con gente dudosa: feos, sucios y malos; cirujas, prostitutas y locos; idos, poseídos y leprosos. Gente peligrosa: lo peor de cada casa. Se realizó, tan perfectamente, como la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

Una entrada que comienza mucho antes con una campaña como si Jesús fuera por los barrios juntado a la muchedumbre que no es la más indicada: personas que no tienen ni cargo ni poder; ni iluminación ni pureza. Simplemente gente del pueblo a la que el hijo de Dios les otorgara una divinidad y la autoestima de ser.

Y para aquello no había rasgo de institucionalidad sino que todo lo que iba haciendo era nuevo: como los cuadros políticos si se los compara con los apóstoles.

Doce (apóstoles) que se van formando con Él; que van recogiendo distintas experiencias porque van a tener diversas funciones y entre los que naturalmente se hallan los más transgresores y los más conservadores y, por supuesto, los desequilibrios entre sí.


Los doce apóstoles son los discípulos y las mujeres: la configuración de cómo se va armando el pueblo


Y es importante destacar a las mujeres porque son, en realidad, la parte esencial de la «mesa chica», más allá de las figuras del «discípulo amado», o de los más nombrados, o de las internas entre todos, como sucede en política.

Por otro lado, el ala más zarpada, más troska (y más cristinista) de los discípulos y las mujeres, sabía que lo que se venía era un reino político stricto sensu (literalmente).

Y justo ahí, Jesús es algo desconcertante con los propios, porque no quiere tomar el poder de manera directa, sino que lo que quiere es sacudir el escenario político, ya que tenía un proyecto no para reinar sobre su pueblo sino para armar una estructura conveniente.

Claro que los que lo seguían tenían una mirada distinta y lógicamente se preguntaban: ¿Cómo nos vamos a organizar cuando seamos nosotros? ¿Qué puestos vamos a tener? y había celos.


La pregunta de los discípulos y las mujeres a Jesús estaba puesta en: cuando estés en tu reino ¿Quién se va a sentar a tu derecha? ¿Quiénes vamos a ser los ministros? «La rosca» (política)


Entonces, Jesús le dice a María Magdalena y a Pedro: «muchachos, la organización vence al tiempo y ustedes van a ser los que armen la estructura».

Sin embargo, Pedro no era un tipo que se destacara mucho en política. Aunque resultó ser el armador, el más real…(el que lo negó); el más ambiguo y a la vez el más humano también.

Él, los discípulos y las mujeres estuvieron varios años viajando y poco después que llegaron a Jerusalén, cuando parecía que todo se iba para arriba, ¡pum!, lo mataron a Jesús.

Entonces, Pedro trató de juntar y de ampliar, y de ver hacia dónde iban. Y justo en ese momento, encuentra a Pablo: un outsider de la política que no era de la banda, que no había estado en el búnker y del que decían que perseguía a los cristianos; pero hizo un clic y se enganchó con la barra de Jesús.


Pablo terminó siendo un ampliador (y es por eso que Pedro lo eligió). Entonces, pensó: «esto no es solo para los que viven acá (los de Jerusalén); esto es para todos…y así sucedió la visión universal de la política, aunque nada tenía que ver el, aun, con el núcleo duro de los de Jesús.


En realidad, del núcleo duro eran los otros, pero Pedro pensó también: «este (Pablo) trae una idea distinta que a mí me interesa», y lo sumó.

Lo que pasó es que los más zarpados, los más troskos (y más cristinistas) habían estado desde el principio. Y a Pablo no lo querían. Había que conocer a Jesús y caminar con él. Una idea super partidista: una mezcla de oligarquía y de trotskismo.

Finalmente, Pedro y Pablo lograron que no se rompa. Y así, como si fuera una organización política, surgió la Iglesia Católica y Jesús hasta el infinito y más allá.

Prácticamente, ganaron las elecciones pero la diferencia fue entre el activismo político, el reinado y el gobierno de la humanidad: todos rechazados.

Diario Cafayate