Cultura Noviembre 21, 2018

La base del entendimiento por la lengua y la literatura

Libros Cafayate

El lenguaje es nuestro principal y más rico medio de comunicación, y conviene cuidarlo no sólo por respeto hacia él, ni por un afán puramente intelectual, sino también porque el conocimiento de la lengua nos aporta beneficios muy diversos, desde el reconocimiento social hasta una mayor facilidad de acceso al mundo laboral.

La lengua, en su aspecto oral, con el tiempo, los usos y los lugares se desvirtúa y diversifica, corriendo el peligro de diferenciarse excesivamente y atomizarse. En su aspecto escrito, el riesgo de la diversificación es menor, pero real.

La ortografía, que enseña a escribir correctamente las palabras, pretende mantener la unidad de la lengua mediante la unificación de criterios y unos usos en la expresión escrita.

La utilización de diccionarios, para conocer o recordar el uso de la lengua, resolver dudas, evitar los errores más frecuentes y enriquecer el léxico, es indispensable.

Debe tenerse presente, sobre todo, que nunca es tarde para empezar a conquistar las palabras y a incrementar el interés por la lectura.

La literatura es una herramienta básica de autoaprendizaje, para que los lectores puedan expresar, de forma oral o escrita, lo que realmente quieren comunicar.

Debe tenerse en cuenta que los libros funcionan como índice de cultura y que a través de ellos la ortografía deja de ser una amenaza velada.

La ortografía es la base del buen entendimiento. Es lo que permite que una persona pueda entender lo que otra escribe.

El lenguaje da sustento a los criterios fundamentales de la comunicación a través de la correcta utilización de los signos lingüísticos, de los términos y conceptos, y de las respuestas que se tienen en cuenta.

La literatura es el formato comunicacional y difusor de cultura y conocimiento más efectivo de la historia.

Con el interés que cada persona demuestre por expresarse correctamente, con cierta regularidad y constancia, muy pronto podrá llegar a dominar la lengua y no a la inversa, ser dominado por ella.