Sociedad Marzo 11, 2019

Escuela de Cocina, para niñas, niños y jóvenes

Tres pequeños cocineros disfrutando en la cocina haciendo un gran lío. Niñas que hacen pan en la cocina

Desarrollan capacitación integral en cocina para niños y jóvenes, a través de Escuela de Cocina: un espacio en Cafayate para atender las necesidades sociales y recreativas de los pequeños, por medio del aprendizaje culinario.

La Escuela de Cocina en Cafayate cuenta con personal profesional gastronómico, del Instituto Argentino de Gastronomía, con veinticinco años de trayectoria y más de diez dedicado a la docencia, en diferentes espacios del país.

Se pueden realizar inscripciones, vía Whatsapp al 386 848-2080 y personalmente en Pasaje Islas Malvinas 16 (barrio San Isidro, Manzana C, Casa 7).

Sebastián y Elisabet diseñaron un curso anual, que se desarrolla desde marzo hasta diciembre, con un costo de mil pesos por mes y que incluye materiales y utensilios.

“En la Escuela de Cocina pensamos en los pasos que lleva cada receta, cada paso requiere una acción diferente, y cada acción conlleva a un producto final; estos conceptos son algo nuevo para los pequeños”, explica Sebastián.

“Ellos aprenden a seguir instrucciones, a valorar la importancia de hacerlo en el orden y en el tiempo correcto, y la importancia de la cooperación en equipo”, destaca.

Cocinar les enseña a los niños a usar utensilios, reconocer vegetales, frutas, quesos y carnes; qué comidas son más saludables.

“Uno puede enseñarles a los niños sobre matemática, a medir, sobre seguridad, cómo manejar los cuchillos, las comidas y culturas diferentes”, reflexiona Sebastián.

“El objetivo es, además, que los niños participen lo más posible en la preparación de la receta, y claro, al final, no sólo disfrutar de la deliciosa comida, sino ver a ´sus comensales´,como mamá o papá, saborear lo que ellos prepararon”, concluye.

Los beneficios de la comida casera con conocidos. La comida elaborada en casa es, por regla general, más sana y nutritiva, además de mucho más económica.

Además, aprendiendo a cocinar, nuestros hijos se abren a las tradiciones familiares propias del núcleo y son capaces de elegir los alimentos que deben incluir en su dieta y la manera de prepararla.

Comer en familia es actualmente un tiempo de calidad; el conocimiento de los niños y niñas en torno a la preparación de los alimentos, una responsabilidad de los padres.

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