Editorial Noviembre 16, 2014

Gobierno Barra Brava

asesinan a un hincha de boca

Una de las palabras más temidas por los gobiernos es ajuste. Sin embargo, a secas solo describe un conjunto de medidas económicas que reforman políticas de estado. Parecería ser que nada tiene que ver con vocablos como inseguridad y violencia. A pesar de la sensación, si se componen, resultan temibles: “Ajuste de cuentas”.

En décadas pasadas el futbol argentino tenía escenarios violentos principalmente fuera de los estadios, aunque siempre como producto de la acción de barras bravas o grupos de naturaleza barrial. Actuaban como tolvaneras fruto de la excitación que provocan las pasiones desmedidas, pero siempre en relación con la enfermiza exaltación futbolera.

Hoy existe un gobierno barra brava que se disputa el poder de la tribuna, para actuar dentro y fuera de los estadios, controlar los barrios, clubes, jugadores, dirigentes y narcotráfico. Son el nuevo crimen organizado, fruto del libertinaje que les otorga la actual gestión de política oficial, que derrocha miles de millones de pesos por año y no puede garantizar seguridad.

Desde el jueves 6 al martes 11 de noviembre murieron siete hinchas argentinos. Casi todas las muertes están relacionadas con enfrentamientos entre barras bravas de fútbol, a excepción de un accidente por falta de seguridad en un estadio. En total y según datos oficiales, la historia negra del fútbol argentino contabiliza 297 muertos.

En los últimos diez años murieron 83 personas en episodios violentos relacionados con el fútbol en Argentina. Curiosamente la disminución de asistentes de futbol aficionados a las canchas cayó drásticamente a un 50 por ciento, que se sustenta, además, con la aplicación de la prohibición del público visitante.

“En el fútbol argentino ya estaba institucionalizado que si uno jugaba de visitante era inexorablemente apretado. Eso hubo que compensarlo con una teoría: a todo grupo operativo con una mística y capacidad de producir violencia la única manera de contrarrestarlo es con otro grupo más minoritario, con tanto o más mística para producir violencia”, explicó Amílcar Romero.

Amílcar Romero es un investigador periodístico que ha llegado lejos en el tema de la muerte en el fútbol. Sus análisis combinan la reflexión histórica y sociológica, trazando líneas que van más allá del ámbito del deporte en sí. El fútbol –dice– es esencialmente violento y las barras producto de su “industrialización”.

La responsabilidad del Gobierno más allá de las buenas intenciones

Hinchadas Unidas nació bajo el ala de Marcelo Mallo, líder de Compromiso K, la agrupación de Rudy Ulloa, quien supo ser la mano derecha del fallecido ex presidente Néstor Kirchner. Durante el velatorio de Kirchner, a Mallo se lo vio en la Casa Rosada pero no como un visitante más: estuvo junto al féretro, en el sector destinado a los funcionarios de primer nivel e invitados especiales.

Cuando creó Hinchadas Unidas Argentinas, dijo que lo hacía para tratar de “disminuir la violencia en las canchas” y para que los barras se convirtieran en “trabajadores sociales”. Poseedor de un discurso pacifista ajeno a los habituales comportamientos de los barras, en 2009  dijo que una de sus aspiraciones era que en el país convivieran en una misma tribuna las barras de Boca y de River.

la pandilla de liniers en la cancha de velez con las banderas de hinchadas unidas argentinas y de cafayate

Civilización y Modelo

Durante la última protesta, varios docentes que reclamaban contra las políticas laborales, fueron golpeados por una “fuerza de choque”. Posteriormente, los violentos fueron reconocidos como barrabravas de un Club de la Provincia de Salta. Luego, se comprobó su presencia en actos de gobierno y el propio Ejecutivo los denunció, pero aún no fueron juzgados.

Una fuente ligada al oficialismo, que pidió reserva de identidad, contó a Diario Cafayate que “en la Argentina ni siquiera la Presidente está segura frente al poder de las barras. Si bien es difícil de imaginar, algunas tienen una organización similar a la de las policías y fondos que superan los 5 millones de pesos mensuales.

La fuente reservada agregó que “los cálculos sobre la fortuna de las barras se hace sobre actividades visiblemente informales aunque dentro del esquema social; si se tienen en cuenta las posesiones territoriales ligadas al narcotráfico y otros delitos más graves las sumas podrían superar los 100 millones de pesos.

Sin embargo nadie puede lograr forjar semejante fortuna sin delinear una política delictual organizada. Y para tal acción es imprescindible contar con protección política y de fuerzas de seguridad. Además, los barras que fueron condenados, en los casos relacionados con inmensas fortunas, su reclusión se debió a delitos de enriquecimiento ilícito y evasión fiscal, principalmente.

Como “La Familia”

No existen documentos que se basen en un código de honor como en tiempos de la mafia estandarizada, que tenía como máximo mandamiento proteger a todos los integrantes de su familia. Y nunca actuaban por intereses personales sino que todos estaban estrictamente ligados a los perjuicios económicos.

Pero los integrantes de las barras matan por el negocio  y/o para el negocio. Porque el bussiness es una pesada herramienta que se utiliza en pos de la riqueza. Si cualquiera de sus integrantes ve cuartada su capacidad territorial para generar dinero, entonces las filas ascienden hasta el supremo y actúan las influencias que gozan del máximo poder.

De la Redacción de Diario Cafayate