República, Sin Categoría Octubre 1, 2014

Los carismas son dones de Dios para el bien de toda la Iglesia

“El carisma es un regalo de Dios que con la misma generosidad y el mismo amor coloca al servicio de toda la comunidad, para el bien de todos”, señaló el papa Francisco, ante las 40.000 personas congregadas en la Plaza de San Pedro, para escuchar al Pontífice en su catequesis semanal, que viene dedicando al tema de la Iglesia.

De los carismas -que en el lenguaje eclesiástico también se refieren a las órdenes religiosas y movimientos laicales- el Papa señaló tres características: ser una gracia dada por Dios, ser donados por el bien de toda la comunidad y ser un bien, “cuando la Iglesia, en la variedad de sus carismas, se expresa en comunión, no puede equivocarse”, indicó.

“Todos los carismas son importantes a los ojos de Dios y, al mismo tiempo, ninguno es insustituible”, subrayó Francisco ante una bulliciosa y alegre Plaza de San Pedro, -mayoritariamente colmada por fieles hispanoparlantes, provenientes, muchos de ellos, de la reciente beatificación de Álvaro del Portillo en Madrid el pasado sábado.

“Desde el inicio –dijo el Papa- el Señor colmó a la Iglesia con los dones de su Espíritu, haciéndola así siempre viva y fecunda. Entre estos dones, se distinguen algunos que resultan particularmente preciosos para la edificación y el camino de la comunidad cristiana: se trata de los carismas. En esta catequesis sobre la Iglesia nos preguntamos: ¿qué es exactamente un carisma? ¿Cómo podemos reconocerlo y recibirlo? Y sobre todo: ¿el hecho de que en la Iglesia haya una diversidad y una multiplicidad de carismas, debe ser visto en sentido positivo, como una cosa bella o más bien como un problema?”.

El Santo Padre expresó que una de las experiencias más bella es descubrir cuántos carismas diferentes y de cuántos dones de su Espíritu el Padre colma a su Iglesia. Esto no debe ser visto como un motivo de confusión, de malestar, dijo Francisco, sino que son todos regalos que Dios hace a la comunidad cristiana, para que pueda crecer armoniosa, en la fe y en su amor, como un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo.

“Hoy -concluyo- la Iglesia festeja la memoria de Santa Teresa del Niño Jesús, esta santa que murió a los 24 años y que amaba tanto a la Iglesia. Quería ser misionera, ¡pero quería tener todos los carismas! Fue a la oración y sintió que su carisma, era el amor. Y dijo esta bella frase: ‘en el corazón de la Iglesia yo seré el amor’. Este carisma, lo tenemos todos, ¡la capacidad de amar! Pidamos hoy a Santa Teresa del Niño Jesús, esta capacidad de amar tanto a la Iglesia ¡de amarla tanto! Y de aceptar todos aquellos carismas, con este amor de hijos de la Iglesia, de nuestra Santa Madre Iglesia jerárquica”.