Sociedad Octubre 8, 2017

Homilía para La Sentadita

homilia obispo de cafayate en la sentadita jose demetrio jimenez

Las DEVOCIONES manifiestan nuestros modos de vivir la fe en Jesús de Nazaret, el Mesías, Hijo de Dios y de María Virgen, por quien nuestro Padre del cielo nos envía su Espíritu de salvación. Son significativas las devociones de nuestras parroquias en la Prelatura: VIRGEN DE LORETO en Antofagasta de la Sierra, que hace memoria de la vida familiar en la casa donde María vivió con Jesús y José, y que –según cuenta la tradición- fue trasladada a un bosque de laureles: «Loreto», en la actual Italia; SAN JOSÉ en el pueblo que lleva su nombre, el esposo bueno y justo de la Virgen; NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA en Santa María, quien ofrece al mundo la luz de Dios en Jesús; SAN RAMÓN NONATO en Amaicha del Valle, protector de la vida que llevan en su seno las embarazadas; SAN CARLOS BORROMEO en San Carlos, reformador en su tiempo de las costumbres de la Iglesia; SAN PEDRO NOLASCO en Molinos, libertador de cautivos; VIRGEN DEL ROSARIO en Cafayate y Colalao del Valle, la madre que exhala el buen olor Dios, como las rosas, no obstante las espinas… Nuestras devociones no son interesadas. Proponen CONVERTIR la vida al Evangelio de Jesús. No les pedimos nada material, sino un espíritu GENEROSO, un corazón GRANDE, una mente SABIA. Porque si todos somos generosos, magnánimos y sensatos, a nadie le va a faltar lo suficiente para una vida digna. A Jesús, a nuestro Padre del cielo, al Espíritu Santo, a la Virgen María, a los santitos… no les pedimos plata: no pueden darla, porque no la tienen. Sí les imploramos la LUZ de lo alto para orientar la vida evangélicamente… Les pedimos AMOR, porque amarnos es más importante que entendernos. Sólo así llegaremos a comprendernos, es decir, a considerar que la otra persona (en mi familia, en la casa de al lado, en nuestro pueblo…) tiene lugar en mi corazón y es importante en la vida.

Cerca ya de los 50 años de la creación de nuestra Prelatura (1969-2019) propongo que tengamos muy en cuenta estos aspectos de nuestra vida de fe. Considero que han de GUIAR nuestras prácticas pastorales. En nuestra devoción a la Virgen del Rosario en Cafayate, por ejemplo, no podemos ignorar algunos DATOS significativos de la historia ni eludir su enseñanza. El 27 de septiembre de 1914, siendo párroco el P. Ismael Sueldo, el pueblo de Cafayate decidió cuál de las dos imágenes devocionales de la Virgen del Rosario habría de tener PRIORIDAD en el culto, si «la imagen parada» o «la imagen sentada». Por 490 votos frente a 45 fue elegida la «sentadita», que PEREGRINABA por los parajes de la geografía cafayateña alejados de la plaza del pueblo, donde se halla la catedral. Porque así hizo nuestra Madre María después de la Anunciación: visitar a su prima Isabel (Lucas 1, 39-56). Don Vazner Castilla nos ha facilitado copia de documentos interesantísimos al respecto, y merece la pena que consideremos -a la luz de la Palabra de Dios- su significado PASTORAL y su sentido ESPIRITUAL. Quizá por eso sea signo de providencia que un grupo de vecinos de Cafayate esté pidiendo que veamos la posibilidad de traer a nuestra catedral los restos del P. ISMAEL SUELDO, recordado aún por su cercanía con los pobres y desamparados. No en vano nuestro Hogar de Ancianos lleva su nombre.

Ayer noche venerábamos con hermosas DANZAS a nuestra Madre del Rosario en la imagen de la «Virgen Peregrina», que se encuentra en el costado sur de la catedral. Una imagen que remite al Jubileo de la Redención del año 2000, que recorrió toda la Prelatura y en cuyos brazos falta desde hace más de dos años el NIÑITO: le fue robado. Significativo quizá el detalle, porque no puede haber devoción auténtica a María sin referencia a su hijo JESÚS… No hay razones para robarle un hijo ni una hija a su madre, ¡ni a María ni a ninguna otra! ¡Ni de sus brazos ni de su vientre! También entre nosotros hay personas de quienes desde hace tiempo no sabemos nada, y otras a quienes no se les dio la oportunidad de llegar… En esta Iglesia nuestra que peregrina por valles y serranías de Salta, Tucumán y Catamarca, del área geo-cultural de Calchaquí, enriquecida por TRADICIONES culturales sin igual, PARAJES de incomparable belleza, TIERRAS que merecen nuestro cuidado, GENTES que enriquecen el mundo con su presencia… también nuestra Madre, «sentadita», recibe el lamento de un pueblo preocupado, con frecuencia desvalido, desamparado, desesperanzado.

Quede asentado –por si hay DISCREPANCIAS en lo que estoy diciendo- que quien les habla no es mejor que ninguno de ustedes: aquí hay gente mucho mejor que yo, pero me corresponde decir –con respeto y consideración, con «libertad sin ira, ni rencor, ni resentimiento»- algo de lo que soy el primer receptor y responsable… ¿CUÁLES serán las obras que nos permitirán eludir la inoperancia y la indiferencia que nos dañan como pueblo y con frecuencia dejan vía libre a desmanes y delitos? ¿TENDREMOS que resignarnos a recibir sumisamente lo que se nos quiera dar, aunque sea con ojos llorosos, rodillas sangrantes, salud precaria, pulmones intoxicados, acequias sin agua, napas mermadas, cerros maltratados, bosques nativos desmontados, lechos de ríos con cauces desbordados y sin las defensas adecuadas para evitar los peligros que ya se dieron en el pasado y de cuya memoria no hacemos caso? ¿El DESTINO de nuestros pueblos se encontrará en manos de «élites tecnocráticas» que planifican nuestro futuro sin contar con nosotros, imponiendo sobre nuestros hombros cargas que serán precio de otros intereses, diciéndonos cómo tenemos que vivir sin requerir nuestra opinión? ¿TENDRÁN nuestros representantes –elegidos por nosotros- el coraje suficiente y la sabiduría necesaria para acompañar las iniciativas de un pueblo creativo como el nuestro, conformando instituciones que hagan frente a las crisis de estos tiempos, respondiendo constructivamente a sus desafíos? ¡Podemos hacer tantas cosas! Pero, como dice el Papa Francisco: «¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?» (Laudato si’, n. 57). ¿De qué nos sirve, por ejemplo, ante el problema HABITACIONAL que nos aqueja, tener desde hace años espacios destinados a viviendas sin entregar a quien necesita y corresponde? ¿Edificamos en los lugares adecuados y del modo conveniente? ¿Tendremos que esperar que alguien se subleve para que la lentitud burocrática agilice los trámites? ¿Y los conflictos aún no resueltos de las tierras? ¿Y el edificio para la escuela especial de niños y adultos con capacidades diferentes? ¿Y las vacantes necesarias para jardín de infantes? ¿Por qué tanta dilación? ¿A qué se debe? ¿No podría ser de otra manera, más atenta a las necesidades de aquellos a quienes las autoridades representamos? En nuestra IGLESIA, en nuestras ciudades y pueblos vallistos, serranos y puneños, en nuestras provincias, en nuestra región, en nuestra nación, ¿las autoridades nos representan o nos hacen depender de ellas, o de sus conveniencias sectoriales? ¿Seguirá pareciendo normal esperar como dádiva lo que corresponde por derecho, o considerar derecho lo que es responsabilidad cívica, o pretender que se me dé lo que me corresponde aportar con mi esfuerzo personal en provecho del bien común, con el trabajo que pone al servicio de la sociedad lo mejor de cada uno, con justicia, con solidaridad, con amor -si es posible-? INCLUSO la gente bienintencionada que ocupa responsabilidades de autoridad nos consolamos afirmando con resignación que lo que nos sucede es inevitable, también inexorable. «¡Qué le vamos a hacer! ¡Tendrá que ser así!», nos LAMENTAMOS. Pero si no hacemos frente a lo que decimos «inevitable», si no asumimos una posición crítica respecto de lo que «inexorablemente sucede», nunca sabremos hasta qué punto es realmente así: inexorable e inevitable… ¿Será inexorable e inevitable que el NARCOTRÁFICO se instale entre nosotros? ¿Lo permitiremos como sociedad? ¿Cuántas familias destruirá? ¿Cuántas se llevó ya por delante? ¿Cuántas vidas devorará? ¿Cuántas ha devorado ya? ¿A cuántos amenazará, o está ya amenazando? ¿Quiénes serán sus cómplices, o están ya siéndolo? ¿Quién se hace cargo de nuestros hermanos adictos, de las madres que no pueden contenerlos, de los padres que no saben qué hacer? Ponemos a disposición lo que nuestra Iglesia es, el EVANGELIO que nos da identidad, la Buena Noticia de Jesús de Nazaret. No queremos protagonismo. Sí ANHELAMOS que se valore la capacidad de nuestro pueblo, que se promocione a sus personas, que se cuide su idiosincrasia, que se valoren sus iniciativas, que nuestras autoridades promocionen las propuestas valiosas, que nuestros representantes nos representen, que no seamos espectadores indiferentes ni ciudadanos escépticos, que la política surja de la entraña del pueblo, que no nos vengan desde arriba proyectos que ni nos hacen bien, ni son nuestros, ni tienen que ver con nuestro progreso; que se pida opinión a quienes votan respecto de lo que respetuosa y razonablemente dudan… Sabemos que «no presentamos una visión agradable del mundo con la que todos puedan entusiasmarse. Allí donde nos encontremos no tenemos más que una pequeña tarea concreta, estar del lado de la justicia, con los pobres» (Herbert McCabe, religioso dominico, 1926-2001). Los cristianos somos PERSONAS de esperanza. La vida merece la pena ser vivida porque es don de Dios y Él la sustenta, no obstante las «contorsiones» de la historia.

Personalmente confieso una vez más mi adhesión a la propuesta de ESPERANZA cristiana. Por ello no me cuento entre los optimistas. Me lo impide quizá la INDIFERENCIA que todavía abunda entre nosotros. «Es una locura seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes», decía Albert Einstein. El MESÍAS Jesús de Nazaret irrumpe en la historia para proponer ALTERNATIVAS: trastocando, desafiando, transformado, liberando. Lo llamamos «conversión». ¡Las cosas han CAMBIADO tanto!, se oye decir con frecuencia a muchas de las buenas personas de nuestros pueblos entradas ya en años. Ciertamente, pero nada hay más ILUSORIO que suponer que todo ha de seguir como nosotros lo hemos conocido. La esperanza cristiana se cifra, no en que el mundo continúe siendo como a mí o a usted nos parezca o convenga, sino en que en este mundo la BUENA NOTICIA de Jesús de Nazaret continuará haciendo su propuesta; una esperanza que, a veces por el fracaso y siempre por la cruz, llegará a la resurrección. El Reino de Dios esperado se concreta en la ANUNCIACIÓN a María de Nazaret (Lucas 1, 26-38). «¿Cuándo llegará el Reino de Dios?», preguntaban los fariseos a Jesús. «Ya está aquí», respondía el Maestro (Lucas 17, 20-25). Como si expresase: ¿Aún no se dieron cuenta? Ciertamente, no ha venido como ustedes esperaban, tal vez por eso no se enteraron; ni se manifiesta como ustedes desearían, quizá por eso no comprenden; ni es como ustedes pensaron, acaso por eso no entienden; no tiene que ver con sus intereses, ¿será por eso que no lo aceptan? ¡Y aquí SIGUE! El Reino de Dios se nos ha ACERCADO en María de Nazaret, nuestra Madre del Rosario, que «sentadita» exhala el perfume de rosas de Dios y nos consuela de las espinas de la vida. Hoy, una vez más, el DESAFÍO es para nosotros, discípulos de su hijo Jesús, el Mesías.

Santa María, Virgen del Rosario, Madre de nuestra tierra, Virgen del Valle, Madre de Loreto, Virgen de la Candelaria, Madre de Jesús y de este pueblo, Virgen del Amor y la Misericordia, de quienes quieren vivir como San José y San Carlos, San Ramón Nonato y San Pedro Nolasco, Madre de la Eucaristía: ¡Ruega por nosotros! Amén.

P. José Demetrio Jiménez, OSA Obispo Prelado – Prelatura de Cafayate