Portada Mayo 10, 2015

Jesús y la Política

La opinión de Jesus sobre la política y los políticos

En los evangelios de Juan, Mateo y Marcos, principalmente, narran las actitudes que tuvo Jesús frente a la política. Luego de su bautismo, a los 30 años, el Diablo le ofreció el gobierno de la humanidad. Después, una muchedumbre quiso hacerlo rey. Finalmente, quisieron convertirlo en activista político.

Gobernante de la humanidad. Según los relatos de los evangelistas, el Diablo le ofreció a Jesús gobernar sobre “todos los reinos del mundo”. ¿Se imagina todo lo que Jesús podría haber hecho por los seres humanos si hubiera aceptado ese puesto? ¿Habría dejado escapar semejante oportunidad si hubiera creído que con la política podía lograr algo? Curiosamente, él rechazó la oferta (Mateo 4:8-11).

Rey. En tiempos de Jesús, muchos ansiaban encontrar a alguien que pudiera poner fin a la inestabilidad política y económica. Impresionados por todo lo que Jesús era capaz de hacer, quisieron que entrara en la carrera política. ¿Qué hizo él? El evangelista Juan escribió: “Sabiendo que estaban a punto de venir y prenderlo para hacerlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él solo” (Juan 6:10-15). De nuevo, se negó a intervenir en política.

Activista político. Algo parecido ocurrió días antes de que Jesús muriera. Un grupo formado por discípulos de los fariseos y por miembros del partido de los herodianos lo abordaron. Los primeros estaban a favor de independizarse del Imperio romano, mientras que los segundos eran más tolerantes con el dominio extranjero. Tratando de obligarlo a tomar partido, le preguntaron si los judíos debían pagar impuestos a Roma.

Marcos registra la respuesta de Cristo: “‘¿Por qué me ponen a prueba? Tráiganme un denario para verlo’. Trajeron uno. Y él les dijo: ‘¿De quién es esta imagen e inscripción?’. Ellos le dijeron: ‘De César’. Jesús entonces dijo: ‘Paguen a César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios’” (Marcos 12:13-17). A propósito de esta respuesta, el libro Teología Moral dice: “Él era en verdad el Mesías, pero no el tipo de ‘mesías político’ que ellos [los judíos] se habían ideado. […] Jesús enseña una doctrina que distingue y separa la religión de la política”.

¿Significa eso que Cristo era indiferente ante la pobreza, la corrupción y el sufrimiento? Al contrario, la Biblia dice que le dolía ver el penoso estado de la gente (Marcos 6:33, 34). Aun así, no emprendió una campaña para acabar con las injusticias del mundo, ni siquiera cuando insistieron en que se implicara activamente en las controversias de aquel tiempo.

De la Redacción de Diario Cafayate