Editorial Junio 4, 2016

Los originales seis años de Juan Domingo Perón

Juan Domingo Perón

Las acciones durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, entre 1946 y 1952, fueron definidas como un extenso Estado de Bienestar. El eje fue la creación del Ministerio de Trabajo y Previsión Social y la Fundación Eva Perón.

Estas dos decisiones idearon una amplia distribución del capital hacia los sectores retrasados, la reafirmación de los derechos políticos de las mujeres y una economía proclive a la industrialización y la nacionalización de la economía.

En el ámbito político, la UCR y JR (Unión Cívica Radical y Juventud Radical) y el Partido Laborista, apoyaron y sostuvieron la candidatura de Juan Domingo Perón y la fundación del Partido Peronista Femenino, hacia 1949.

En el ámbito partidario unificó los tres partidos que habían sostenido su candidatura (Laborista, UCR-JR e Independiente) en el Partido Peronista y apoyó la fundación del Partido Peronista Femenino en 1949.

Diez años antes de la llegada de Perón al gobierno nacional, la política económica argentina se basaba en el desarrollo de una industria ligera y una agricultura fuerte, que adaptaría un cambio radical a partir de la sustitución de importaciones.

Ante la imposibilidad de captar divisas para importar bienes de capital e insumos necesarios para el proceso de industrialización, y con un sector primario estancado, Perón crea el IAPI (Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio).

Esta decisión materializaba el monopolio estatal del comercio exterior, que permitió al gobierno obtener recursos que utilizó para recomercializar hacia la industria, aunque con discrepancias entre los sectores de las asociaciones agropecuarias.

Una de las políticas de Perón se afirmó en los planes quinquenales. El primero se basó en fortalecer la creación de la industria pesada para la generación de energía eléctrica y tratamiento de agua, a través de empresas argentinas estatales.

Paralelamente, creó la compañía Ferrocarriles Argentinos, tras la nacionalización de los trenes y vías férreas que pertenecían a capitales ingleses, la Empresa de Telecomunicaciones y la firma de aviación Aerolíneas Argentinas.

En cuanto a ciencia y tecnología, Perón decide iniciar el desarrollo de fuerza nuclear y funda la Comisión Nacional de Energía Atómica, ante una momentánea controversia entre los científicos, José Antonio Balseiro, Mario Báncora y Ronald Ritchner.

La República Argentina se expande en el sector aeronáutico, a través de la re funcionalización de la Fábrica de Aviones creada en 1927, destacándose el desarrollo de aviones mediante el proyecto Pulqui, dirigido por el ingeniero alemán Kurk Tank.

El gobierno peronista logra incrementar el número de inscriptos en las escuelas primarias y secundarias, alcanzando un crecimiento en la escolarización, superior al 30 por ciento, con un importante acceso por parte de los sectores de clase media.

La guerra de la persuasión propagandística del gobierno nacional comienza con la abolición de la enseñanza religiosa en las escuelas primarias y secundarias, y con la introducción de imágenes de Juan Domingo Perón y Eva Duarte en los materiales escolares.

En los manuales de texto de la época abundaban dibujos, fotografías y textos elogiosos hacia Perón y Evita, tales como “¡Viva Perón!, Perón es un buen gobernante, Perón y Evita nos aman”, y otros idénticos.

En la escuela secundaria se introdujo la materia “Cultura Ciudadana” como medio de propaganda del gobierno y una vez publicado el libro “La razón de mi vida” de Eva Perón, el texto se encuadró en ambos niveles como de lectura de carácter obligatorio.

Perón promovió una enseñanza universitaria inclusiva hacia los sectores con percepciones dinerarias bajas y medias y creó la Universidad Tecnológica Nacional, conocida antes como la Universidad Obrera Nacional.

Tras la declaración de la gratuidad de la enseñanza pública universitaria y la supresión de todos los aranceles, a través de un decreto presidencial, Perón logró triplicar la matrícula educativa en las universidades nacionales.

El interés de los jóvenes argentinos por la educación superior, obligó al gobierno nacional a invertir más recursos y fue entonces que creó la Facultad de Derecho, Arquitectura y Odontología, en la Universidad de Buenos Aires.

Como Perón inició su gobierno con las universidades intervenidas por la anterior administración, éste forzó la renuncia y dejó cesantes a cientos de docentes de las casas de altos estudios porque no comulgaban con su nueva política educativa.

Curiosamente, la mayor cantidad de graduados universitarios se reconocieron abiertamente antiperonistas, al igual que las organizaciones gremiales como la Federación Universitarias de Buenos Aires, la Federación Universitaria Argentina y el Colegio de Abogados.

En cuanto a la política de salud pública, Perón decidió la creación de nuevos ministerios, basando su esquema en un sistema unificado de salud preventivo, curativo y de asistencia social en carácter universal desde el Estado.

La principal contra que tuvo Perón en su matriz de salud pública, fue la creación de las obras sociales por parte de los sindicatos y la actividad de la Fundación Eva Perón que se superponía con el diseño de original del esquema sanitario.

El gobierno peronista inició por primera vez en la historia argentina una política en torno a los medios de comunicación. Restringió las libertades básicas de los individuos a pesar de sus garantías constitucionales.

Perón prohibió la libertad de expresión y sus dos variantes; la libertad de pensamiento y libertad de opinión, la libertad de imprenta y la libertad de prensa y creó la conformación oligopólica del sistema de medios de radiodifusión.

Paralelamente, obligó la exhibición de películas argentinas en todos los cines y salas del país y reglamentó la ley de protección a la industria cinematográfica. En cuanto a la televisión, realizó la primera transmisión desde Canal 7, con la emisión de un acto político.

Asimismo, se dictó la primera ley de radiodifusión, que definió al servicio como de interés público y creó el Ministerio de Comunicaciones, estableciendo la necesidad del setenta por ciento de capital nacional a los licenciatarios por un plazo de veinte años.

La prensa gráfica se vio beneficiada con la ratificación de la ley del Estatuto del Periodista Profesional, aunque no logró impedir la obligatoriedad de la promoción de las acciones de gobierno y la restricción de su publicidad.

Las licitaciones de las licencias de únicas tres cadenas de radio del país, la televisión estatal y otras dos señales más, quedaron en manos de los ex presidentes del Banco de Crédito Industrial, del Consejo Económico y Social y de la Asociación de Teleradiodifusión, todos organismos del Estado.

De la Redacción de Diario Cafayate