Editorial Enero 22, 2017

La enfermedad y el sueño

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Los efectos en el organismo cunado se pierden horas de sueño, tiene una consecuencia similar al de un trabajado en turno; aumenta el riesgo de padecer enfermedades como obesidad y cáncer y de estar más expuesto a contraer infecciones.

Esto no significa que la persona que duerme mucho vaya a padecer algunas de estas enfermedades, ni que el que las padece sea porque duerme poco. Simplemente, aumenta su riesgo de sufrir alguna de ellas y eso en definitiva depende de la carga genética que tiene cada individuo.

En todas las edades la falta de sueño es un problema que se observa cada vez más frecuentemente. Está bastante relacionado con el advenimiento de las nuevas tecnologías, uso excesivo de pantallas y sobre todo al invento de la luz eléctrica, hace doscientos años.

Si bien este avance tecnológico tuvo un sinnúmero de efectos beneficiosos para la humanidad en su conjunto, también creó la falsa ilusión de que los seres humanos pueden prolongar las actividades más allá de la puesta del sol.

Pero lo cierto es que la biología humana de los últimos doscientos mil años, como sapiens sapiens, no se adaptó a esto, con lo cual no es posible prolongar demasiado la actividad nocturna de forma completa y gratuita.

El cuerpo humano necesita ocho horas de descanso. Desde una cuestión evolutiva, esa cantidad de tiempo dedicada a descansar representa un tercio de nuestras vidas. En la mayoría de las especies las expone a un estado de indefensión.

El descanso es importante para el aprendizaje, para la consolidación de la memoria, para recuperar energía, para restaurar el cuerpo mismo. Incluso la inmunidad prevalece; nos protege contra algunos tipos de virus y cáncer. Ciertamente, dormir es funcionar distinto.

Luego de diecisiete horas de vigilia continua el nivel de alerta que tienen los seres humanos es similar al de una persona que está alcoholizada. Para quienes manejan, el nivel de reacción y de alerta es idéntico al de una persona ebria.

El santo grial de quienes se dedican a investigar el sueño podría ser un somnómetro, pero no existe aún. Sin embargo, se emplean test de alerta y aparatos que miden el pestañeo, pero todavía no se encontró el equivalente al alcoholímetro por el cual se pueda advertir a las personas.

Un estudio mostró que si se capta a un grupo experimental privado de sueño durante mucho tiempo y después se lo deja dormir libremente, la cantidad de horas dedicadas al sueño van a aumentar y luego disminuir gradualmente.

De todas las horas de descanso perdidas la recuperación real está en un promedio del cuarenta por ciento. El desafío está en cómo se puede recuperar el sueño en los tiempos que las personas disponen para descansar.

El fin de semana representa una oportunidad para recuperar las deudas de sueño que una persona adquirió durante la semana, y la siesta, de veinte minutos reales, denominada energética, igualmente eficiente.

Muchas empresas han comenzado a implementar la modalidad de siestas energéticas. Un espacio protegido para que el personal pueda recuperar el tiempo de sueño perdido porque un empleado descansado es más efectivo y su salud va a estar más protegida al igual que su estado de ánimo.

De la Redacción de Diario Cafayate