Sociedad Octubre 9, 2014

La Fiesta en honor a la Virgen (parte II)

Fiesta Patronal Cafayate Virgen Nuestra Señora del Rosario La Sentadita Cafayate

Miles de fieles de Cafayate y de diversas zonas del Valle Calchaquí se congregaron durante la tarde del martes 7 de octubre para honrar a “La Sentadita”, como entrañablemente se refieren a Nuestra Señora del Rosario, patrona de la prelatura.

Las celebraciones comenzaron en la medianoche del martes, con la apertura de las puertas de la catedral, el repique campanas y la ofrenda floral a la patrona de Cafayate. Cerca de las 8, se celebró la primera Eucaristía, y entre las 9 y las 12.30 se rezó de manera continuada el rosario. A las 12.30 acudieron a misa los cientos de peregrinos que desde temprano llegaban a la ciudad.

Por la tarde, el obispo prelado, monseñor Demetrio Jiménez OSA, encabezó la procesión, acompañado por el obispo emérito, monseñor Mariano Moreno García, y los sacerdotes del clero. La imagen recorrió las calles aledañas al templo, hasta regresar al atrio para acompañar la celebración de la misa.

Por la noche, se realizó un desfile del que formaron parte escuelas, instituciones sociales, carrozas de los barrios, maquinaria vial y agrícola de las bodegas, además de grupos de las fuerzas de seguridad y fortines de gauchos.

De los festejos participó el vicegobernador de Salta, Andrés Zottos; el intendente local, Fernando Almeda, y el senador nacional Juan Carlos Romero, entre otras autoridades civiles.

Reviví completa la Homilía de monseñor José Demetrio Jiménez OSA, obispo prelado de Cafayate, en la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario (7 de octubre de 2014).

Nuestra Madre del Rosario se sienta con nosotros a conversar. Lo sabemos desde hace mucho. Lo necesitamos más que nunca en estos tiempos de ritmo frenético. De ahí nuestra arraigada y creciente devoción a la «Sentadita». Ella nos invita a SENTARNOS a su lado para contemplar el misterio de ese niñito que sostiene en brazos, Jesús, nuestro Divino Niño. Hoy nos sentamos una vez más con ella para CONTEMPLAR y conversar sobre nuestras personas, nuestras familias, las cosas de nuestro pueblo. « ¿Verdad, Madre, que te interesamos, que nos amas entrañablemente, que nos tienes siempre en tu corazón?»

SENTARNOS como pueblo, como comunidad, como sociedad… y dar gracias de nuevo por este lugar en que vivimos, hermosos como pocos. Para celebrar la dignidad de nuestra gente, la belleza de nuestros paisajes, la fertilidad de nuestra tierra, la fecundidad de nuestros animales.

SENTARNOS también para dilucidar qué estamos haciendo con la vida que nos ha sido dada, con las personas con las que convivimos, con la naturaleza que nos sustenta, con las riquezas de nuestro suelo y sus entrañas, con su sol y con su agua.

SENTARNOS como comunidad creyente para escuchar la voz de Dios Padre en el Evangelio de su Hijo Jesús, en el pueblo que venera a su Madre, en los acontecimientos del Espíritu que iluminan nuestra historia. Queremos hacerlo en nuestro Sínodo Diocesano, convocado el 30 de junio pasado con el propósito de «continuar cultivando la humilde vitalidad de la propuesta evangélica» (Carta del obispo a los fieles cristianos de la Prelatura, 30 de junio de 2014).

Hoy se nos invita, una vez más, a concretarlo al MODO de María, Nuestra Madre del Rosario. Ella, «sentadita» desde hace tanto entre nosotros, nos ENSEÑA -con su presencia callada, con su elocuente silencio, sin protagonismos- el amor de Dios Padre, la verdad del Evangelio de Jesús, la clave del Espíritu para armonizar la vida.

La liturgia de la Palabra de hoy lo corrobora. «Cuando concibió María, había concebido ya también Isabel, la mujer de Zacarías… Vino a su casa Santa María para saludar a su pariente y la criatura saltó de gozo en el seno de Isabel» (SAN AGUSTÍN, Sermón 196, 2). ISABEL era una mujer anciana. Fue maravilloso lo que le sucedió: lo más normal era que su embarazo no llegase a término. Sin embargo, la vida crece en su interior. Ya está de seis meses cuando María va de tres. Y el hijo que concibió llegará a NACER.

Isabel es como un árbol viejo que se RENUEVA. Después de mucho tiempo y sin haberlo hecho antes, brota, es capaz de dar fruto, de GENERAR vida cuando su vitalidad está decrépita, como en una nueva primavera. Dios le concede la SALUD, viene en su ayuda, la bendice con la vida de su hijo, le tiene misericordia.

MARÍA se entera de que su prima la necesita, se pone EN CAMINO, deja su casa, sale a su ENCUENTRO y, además, llega en el momento oportuno. Atravesando el país casi de punta a punta, se acerca hasta la casa y ENTRA sin hacerse notar. Su presencia SORPRENDE a Isabel y la criatura salta en su seno.

¡Algo nuevo está pasando! Por eso CANTA Isabel: «¡Bendita tú entre las mujeres!

¡El Todopoderoso nos ha bendecido con el fruto de tu vientre!». Por eso

PROCLAMA María: «Él se ha dignado mirar la pequeñez de su servidora».

He aquí algunos detalles de la actitud de la Virgen María que no son menores en el Evangelio y nos implican directamente:

Ponerse EN CAMINO: no quedarnos en la comodidad ni la indiferencia, porque hay muchas «Isabel» que esperan PRESENCIA solidaria y PALABRA de aliento, voces como la de María que hagan presente a Jesús y pueda saltar de ALEGRÍA la humanidad doliente, ignorada, oprimida…

Ir hacia la MONTAÑA: no tenerle miedo al camino, afrontarlo con buena disposición, con constancia, con paciencia, con ESPERANZA. Cualquier viaje, por grande que sea, comienza siempre por un primer paso, y continúa así: paso a paso…

Celebrar la MISERICORDIA: darnos cuenta de que Dios ya está siendo compasivo con nosotros, que nos ama y nos quiere, que nos concede gracia y salvación…

Aclamar su BONDAD: estar atentos a lo bueno y proclamarlo, expandirlo, difundirlo…

Mirar la vida desde la HUMILDAD: poner las raíces de nuestras personas en la tierra nutricia de la GRATUIDAD y el don, de la entrega y la generosidad…

CULTIVAR la vida, Cuidarla, dar a Dios el verdadero CULTO, generar esta CULTURA…

Y hacerlo CONFIADAMENTE… Y con paciencia. Nuestras tradiciones agrícolas y ganaderas nos ayudan a entenderlo: también Dios puede hacer FRUCTIFICAR la tierra estéril de nuestros corazones, sacar vida de nuestra vejez, fuerza de nuestra debilidad, luz de nuestras oscuridades…

Nos corresponde continuar CULTIVANDO todo esto en nuestro Valle y sus cerros, como María, SALIENDO de nosotros mismos al encuentro de los demás, SENTÁNDONOS todos (ciudadanos, autoridades, de cualquier orientación de vida y credo) para DARNOS la oportunidad de ser protagonistas de nuestro presente, DISEÑANDO proyectos de vida sustentables, fructíferos, fecundos. Como dice nuestro Papa Francisco, de ecología humana (cuidando a las personas) y de ecología medioambiental (cuidando la naturaleza).

Para ello me atrevo a comentar una declaración reciente de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación). El 2014 fue declarado Año del desarrollo de la agricultura familiar (http://www.fao.org/family-farming-2014/es/). Se nos sugiere un «CAMBIO DE PARADIGMA» cuyos «principales desafíos» son: «reducir el uso de insumos agrícolas, especialmente el agua y los productos químicos, con el fin de lograr una agricultura, una silvicultura y una pesca más sostenibles y productivas a largo plazo». Se nos invita igualmente a explorar «opciones como la agroecología y la agricultura inteligente respecto al clima… Tenemos que explorar estas alternativas utilizando un enfoque inclusivo basado en la ciencia y en las evidencias, no en ideologías» ni en intereses mercantilistas, respetando «las características locales y el contexto».

El Director General de la FAO indicaba el 29 de septiembre p. p. en Roma que los responsables políticos «deben apoyar una amplia gama de enfoques para reformar los sistemas alimentarios mundiales, haciéndolos más SALUDABLES y sostenibles y reconocer que “no podemos confiar en un modelo intensivo de entrada para aumentar la producción y que las soluciones del pasado han mostrado sus límites”».

¿PODRÁ darse esto entre nosotros? ¿ESTAREMOS a la altura de los desafíos contemporáneos? Me parece que SÍ, basta que nos lo propongamos. Como alguien ha escrito -en ello me incluyo y podemos incluirnos todos-, «hay que dejar de pensar en las próximas elecciones y empezar a pensar en las próximas generaciones» (Winston Churchill, citado por el Dr. Abel Albino).

Desde el ministerio pastoral que me corresponde desempeñar, recogiendo el parecer de sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos, INVITO a las autoridades, a los empresarios, a los trabajadores, a toda persona emprendedora y de buena voluntad… a que nos SENTEMOS con el espíritu humilde y generoso de nuestra Madre del Rosario a considerarlo, teniendo en cuenta:

  • La educación y la formación de los jóvenes en la digna TAREA de la agricultura y la ganadería familiares;
  • La necesidad de VIVIENDA digna, ESCUELA integradora y SANIDAD adecuada para todos los ciudadanos;
  • El indispensable control del tráfico de DROGAS y de PERSONAS en cualquiera de sus formas;
  • La promoción de lugar de la MUJER en nuestra sociedad, el cuidado de los NIÑOS, el respeto de los ANCIANOS;
  • El trabajo de sensibilización para hacer de la AGRICULTURA y la GANADERÍA profesiones atractivas a los jóvenes, aptas para llevar una vida digna, creíbles para desplegar lo mejor de las personas.
  • El acceso a la TIERRA para quienes tengan la intención de cultivarla, la necesaria información sobre los mercados y la accesibilidad a los RECURSOS financieros para emprendimientos productivos sustentables.

Hagámoslo como recomienda el PAPA FRANCISCO, «hablando claro, escuchando con humildad, recibiendo lo que viene de los otros con un corazón abierto». Como María en el Magnificat: canto agradecido que celebra los dones de Dios para con los sencillos. Con ella nos corresponde AGRADECER los favores divinos, que nos alcanzan de generación en generación.

Estas son tareas que nos quedan grandes. Son fruto de la gracia que obra en CORAZONES generosos. Por eso nos corresponde prestar atención al ESPÍRITU. María, la Elegida de Dios, es el signo. Isabel, en quien Dios hizo florecer vida, fue testigo de ello.

MADRE de la Vida y la Esperanza, «Sentadita» de Cafayate, Señora de valles y cerros en Calchaquí, presencia callada, silencio elocuente, alegría sencilla de nuestro pueblo… ruega por nosotros.

Amén.

Mons. José Demetrio Jiménez OSA, obispo prelado de Cafayatealle calchaquí se congregaron durante la tarde del martes 7 de octubre para honrar a “La Sentadita”, como entrañablemente se refieren a Nuestra Señora del Rosario, patrona de la prelatura.

Las celebraciones comenzaron en la medianoche del martes, con la apertura de las puertas de la catedral, el repique campanas y la ofrenda floral a la patrona de Cafayate. Cerca de las 8, se celebró la primera Eucaristía, y entre las 9 y las 12.30 se rezó de manera continuada el rosario. A las 12.30 acudieron a misa los cientos de peregrinos que desde temprano llegaban a la ciudad.

Por la tarde, el obispo prelado, monseñor Demetrio Jiménez OSA, encabezó la procesión, acompañado por el obispo emérito, monseñor Mariano Moreno García, y los sacerdotes del clero. La imagen recorrió las calles aledañas al templo, hasta regresar al atrio para acompañar la celebración de la misa.

Por la noche, se realizó un desfile del que formaron parte escuelas, instituciones sociales, carrozas de los barrios, maquinaria vial y agrícola de las bodegas, además de grupos de las fuerzas de seguridad y fortines de gauchos.

De los festejos participó el vicegobernador de Salta, Andrés Zottos; el intendente local, Fernando Almeda, y el senador nacional Juan Carlos Romero, entre otras autoridades civiles.

Reviví completa la Homilía de monseñor José Demetrio Jiménez OSA, obispo prelado de Cafayate, en la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario (7 de octubre de 2014).

Nuestra Madre del Rosario se sienta con nosotros a conversar. Lo sabemos desde hace mucho. Lo necesitamos más que nunca en estos tiempos de ritmo frenético. De ahí nuestra arraigada y creciente devoción a la «Sentadita». Ella nos invita a SENTARNOS a su lado para contemplar el misterio de ese niñito que sostiene en brazos, Jesús, nuestro Divino Niño. Hoy nos sentamos una vez más con ella para CONTEMPLAR y conversar sobre nuestras personas, nuestras familias, las cosas de nuestro pueblo. « ¿Verdad, Madre, que te interesamos, que nos amas entrañablemente, que nos tienes siempre en tu corazón?»

SENTARNOS como pueblo, como comunidad, como sociedad… y dar gracias de nuevo por este lugar en que vivimos, hermosos como pocos. Para celebrar la dignidad de nuestra gente, la belleza de nuestros paisajes, la fertilidad de nuestra tierra, la fecundidad de nuestros animales.

SENTARNOS también para dilucidar qué estamos haciendo con la vida que nos ha sido dada, con las personas con las que convivimos, con la naturaleza que nos sustenta, con las riquezas de nuestro suelo y sus entrañas, con su sol y con su agua.

SENTARNOS como comunidad creyente para escuchar la voz de Dios Padre en el Evangelio de su Hijo Jesús, en el pueblo que venera a su Madre, en los acontecimientos del Espíritu que iluminan nuestra historia. Queremos hacerlo en nuestro Sínodo Diocesano, convocado el 30 de junio pasado con el propósito de «continuar cultivando la humilde vitalidad de la propuesta evangélica» (Carta del obispo a los fieles cristianos de la Prelatura, 30 de junio de 2014).

Hoy se nos invita, una vez más, a concretarlo al MODO de María, Nuestra Madre del Rosario. Ella, «sentadita» desde hace tanto entre nosotros, nos ENSEÑA -con su presencia callada, con su elocuente silencio, sin protagonismos- el amor de Dios Padre, la verdad del Evangelio de Jesús, la clave del Espíritu para armonizar la vida.

La liturgia de la Palabra de hoy lo corrobora. «Cuando concibió María, había concebido ya también Isabel, la mujer de Zacarías… Vino a su casa Santa María para saludar a su pariente y la criatura saltó de gozo en el seno de Isabel» (SAN AGUSTÍN, Sermón 196, 2). ISABEL era una mujer anciana. Fue maravilloso lo que le sucedió: lo más normal era que su embarazo no llegase a término. Sin embargo, la vida crece en su interior. Ya está de seis meses cuando María va de tres. Y el hijo que concibió llegará a NACER.

Isabel es como un árbol viejo que se RENUEVA. Después de mucho tiempo y sin haberlo hecho antes, brota, es capaz de dar fruto, de GENERAR vida cuando su vitalidad está decrépita, como en una nueva primavera. Dios le concede la SALUD, viene en su ayuda, la bendice con la vida de su hijo, le tiene misericordia.

MARÍA se entera de que su prima la necesita, se pone EN CAMINO, deja su casa, sale a su ENCUENTRO y, además, llega en el momento oportuno. Atravesando el país casi de punta a punta, se acerca hasta la casa y ENTRA sin hacerse notar. Su presencia SORPRENDE a Isabel y la criatura salta en su seno.

¡Algo nuevo está pasando! Por eso CANTA Isabel: «¡Bendita tú entre las mujeres!

¡El Todopoderoso nos ha bendecido con el fruto de tu vientre!». Por eso

PROCLAMA María: «Él se ha dignado mirar la pequeñez de su servidora».

He aquí algunos detalles de la actitud de la Virgen María que no son menores en el Evangelio y nos implican directamente:

Ponerse EN CAMINO: no quedarnos en la comodidad ni la indiferencia, porque hay muchas «Isabel» que esperan PRESENCIA solidaria y PALABRA de aliento, voces como la de María que hagan presente a Jesús y pueda saltar de ALEGRÍA la humanidad doliente, ignorada, oprimida…

Ir hacia la MONTAÑA: no tenerle miedo al camino, afrontarlo con buena disposición, con constancia, con paciencia, con ESPERANZA. Cualquier viaje, por grande que sea, comienza siempre por un primer paso, y continúa así: paso a paso…

Celebrar la MISERICORDIA: darnos cuenta de que Dios ya está siendo compasivo con nosotros, que nos ama y nos quiere, que nos concede gracia y salvación…

Aclamar su BONDAD: estar atentos a lo bueno y proclamarlo, expandirlo, difundirlo…

Mirar la vida desde la HUMILDAD: poner las raíces de nuestras personas en la tierra nutricia de la GRATUIDAD y el don, de la entrega y la generosidad…

CULTIVAR la vida, Cuidarla, dar a Dios el verdadero CULTO, generar esta CULTURA…

Y hacerlo CONFIADAMENTE… Y con paciencia. Nuestras tradiciones agrícolas y ganaderas nos ayudan a entenderlo: también Dios puede hacer FRUCTIFICAR la tierra estéril de nuestros corazones, sacar vida de nuestra vejez, fuerza de nuestra debilidad, luz de nuestras oscuridades…

Nos corresponde continuar CULTIVANDO todo esto en nuestro Valle y sus cerros, como María, SALIENDO de nosotros mismos al encuentro de los demás, SENTÁNDONOS todos (ciudadanos, autoridades, de cualquier orientación de vida y credo) para DARNOS la oportunidad de ser protagonistas de nuestro presente, DISEÑANDO proyectos de vida sustentables, fructíferos, fecundos. Como dice nuestro Papa Francisco, de ecología humana (cuidando a las personas) y de ecología medioambiental (cuidando la naturaleza).

Para ello me atrevo a comentar una declaración reciente de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación). El 2014 fue declarado Año del desarrollo de la agricultura familiar (http://www.fao.org/family-farming-2014/es/). Se nos sugiere un «CAMBIO DE PARADIGMA» cuyos «principales desafíos» son: «reducir el uso de insumos agrícolas, especialmente el agua y los productos químicos, con el fin de lograr una agricultura, una silvicultura y una pesca más sostenibles y productivas a largo plazo». Se nos invita igualmente a explorar «opciones como la agroecología y la agricultura inteligente respecto al clima… Tenemos que explorar estas alternativas utilizando un enfoque inclusivo basado en la ciencia y en las evidencias, no en ideologías» ni en intereses mercantilistas, respetando «las características locales y el contexto».

El Director General de la FAO indicaba el 29 de septiembre p. p. en Roma que los responsables políticos «deben apoyar una amplia gama de enfoques para reformar los sistemas alimentarios mundiales, haciéndolos más SALUDABLES y sostenibles y reconocer que “no podemos confiar en un modelo intensivo de entrada para aumentar la producción y que las soluciones del pasado han mostrado sus límites”».

¿PODRÁ darse esto entre nosotros? ¿ESTAREMOS a la altura de los desafíos contemporáneos? Me parece que SÍ, basta que nos lo propongamos. Como alguien ha escrito -en ello me incluyo y podemos incluirnos todos-, «hay que dejar de pensar en las próximas elecciones y empezar a pensar en las próximas generaciones» (Winston Churchill, citado por el Dr. Abel Albino).

Desde el ministerio pastoral que me corresponde desempeñar, recogiendo el parecer de sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos, INVITO a las autoridades, a los empresarios, a los trabajadores, a toda persona emprendedora y de buena voluntad… a que nos SENTEMOS con el espíritu humilde y generoso de nuestra Madre del Rosario a considerarlo, teniendo en cuenta:

  • La educación y la formación de los jóvenes en la digna TAREA de la agricultura y la ganadería familiares;
  • La necesidad de VIVIENDA digna, ESCUELA integradora y SANIDAD adecuada para todos los ciudadanos;
  • El indispensable control del tráfico de DROGAS y de PERSONAS en cualquiera de sus formas;
  • La promoción de lugar de la MUJER en nuestra sociedad, el cuidado de los NIÑOS, el respeto de los ANCIANOS;
  • El trabajo de sensibilización para hacer de la AGRICULTURA y la GANADERÍA profesiones atractivas a los jóvenes, aptas para llevar una vida digna, creíbles para desplegar lo mejor de las personas.
  • El acceso a la TIERRA para quienes tengan la intención de cultivarla, la necesaria información sobre los mercados y la accesibilidad a los RECURSOS financieros para emprendimientos productivos sustentables.

Hagámoslo como recomienda el PAPA FRANCISCO, «hablando claro, escuchando con humildad, recibiendo lo que viene de los otros con un corazón abierto». Como María en el Magnificat: canto agradecido que celebra los dones de Dios para con los sencillos. Con ella nos corresponde AGRADECER los favores divinos, que nos alcanzan de generación en generación.

Estas son tareas que nos quedan grandes. Son fruto de la gracia que obra en CORAZONES generosos. Por eso nos corresponde prestar atención al ESPÍRITU. María, la Elegida de Dios, es el signo. Isabel, en quien Dios hizo florecer vida, fue testigo de ello.

MADRE de la Vida y la Esperanza, «Sentadita» de Cafayate, Señora de valles y cerros en Calchaquí, presencia callada, silencio elocuente, alegría sencilla de nuestro pueblo… ruega por nosotros.

Amén.

Mons. José Demetrio Jiménez OSA, obispo prelado de Cafayate