Economía Septiembre 10, 2015

Toda la vitivinicultura argentina está en riesgo

Vitivincultura argentina en riesgo

En la República Argentina 200 mil puestos de trabajo se encuentran en riesgo, tan sólo en el sector vitivinícola. La baja rentabilidad de los productores y las bodegas, afecta a una de las economías regionales que pierde impulso desde 2011.

El 80 por ciento de los productores de uva posee menos de 30 hectáreas. Se reparten entre pequeños y medianos, aunque la pérdida de competitividad, alcanza también a los de mayor concentración.

La caída en las exportaciones ha generado un sobre stock vínico que, hasta finales de 2010, se alimentó del incremento del consumo interno. Sin embargo, éste decreció en los últimos cinco años y las materias primas no adquirieron mayor valor.

El sector industrial, que representa a las bodegas, ha sufrido el mismo efecto por los altos costos que demanda la actividad: mano de obra, insumos fijos a la cotización del dólar, fletes y retenciones a las exportaciones.

La poca capacidad de inversión, alcanzó el cierre de bodegas, despido de personal y abandono de fincas. Ante la crítica situación, desde el sector reclaman un cambio en la política macroeconómica de la República Argentina.

Puntualmente, exigen que el gobierno establezca reglas de mercado claras y previsibles que permitan, a pequeños y medianos productores, poder proyectarse a través de la industria para desplegar toda su capacidad productiva.

Competitividad, precios y rentabilidad

Un productor de vino torrontés escurrido obtiene un rinde promedio de 200 quintales de uva por hectárea y comercializa el vino a $ 1,59 por litro. Sin embargo, para cubrir los costos debería obtener 512, 5 quintales por hectárea o vender el litro de vino a $ 4,08.

En el caso del vino tinto genérico, el productor obtiene 150 quintales por hectárea y vende el litro a $ 2,7. Pero para no obtener pérdidas, debería producir 299,47 quintales por hectárea o vender el litro a $ 5,38.

El 60 por ciento de los costos que tiene una bodega son de mano de obra, entre cosecha, poda y atada, y necesita de un operario por cada 4 hectáreas. En el caso de las producciones mecanizadas los costos iniciales son superiores aunque reducen la cantidad de trabajadores.

De la Redacción de Diario Cafayate