Sociedad Septiembre 12, 2015

Las veredas de Cafayate son una deuda de obras públicas

Veredas de Cafayate en mal estado

Dentro o fuera del ejido urbano e incluso en el denominado casco céntrico, las veredas de Cafayate representan una dificultad para la normal circulación de los peatones. En las esquinas no se hallan rampas para personas con movilidad reducida y el recorrido que se realiza a pie, es sobre las calles por donde transitan vehículos.

Peor aún, cuando quienes deben llegar desde un destino a otro, atraviesan el pueblo con la dificultad de saltar acequias, transitar caminos enripiados e irregulares y calles destrozadas que representan un riesgo para peatones, ciclistas y otros que utilizan vehículos motorizados de dos ruedas.

Lo cierto es que las veredas en Cafayate son pocas y en muchos barrios aun inexistentes. La mayoría se encuentran obstaculizadas, todas en pésimas condiciones y el índice de riesgos por accidente, va en aumento. Hasta en las instituciones y edificios gubernamentales, se las ocupa de forma indiscriminada y haciendo caso omiso a las normas regulatorias.

En una ciudad turística, el paseo por las aceras debería representar un atractivo más. Pero, la inversión pública no argumenta los motivos por los que, dentro del denominado planeamiento urbano, jamás se ha incorporado un plan de acción para la recuperación de las veredas existentes y la creación de las inexistentes.

Si bien los costos pueden resultar elevados, el precio promedio por cada cien metros de vereda terminado, con diez metros de ancho, aproximados, es de 80 mil pesos, incluyendo la mano de obra. Sin embargo la Municipalidad, desde la Secretaría de Obras Públicas, cuenta con la cuadrilla de operarios para esas tareas.

Si se pensara en un desarrollo urbanístico que incluyera una inversión mixta, entre los propietarios frentistas y la acción de gobierno, podrían financiarse las obras a cuatro años con un costo mensual de 83 pesos. Esto incluye la construcción de una vereda de 10 metros de frente, por el ancho hasta la línea de edificación.

Además, el precio de la obra terminada puede reducirse hasta un 60 por ciento si, en vez de colocarse baldosas, se realizan veredas de cemento peinado, fáciles de reparar, construir, finalizar y con el beneficio de ser antideslizantes y más higiénicas. Las ciudades más modernas del mundo han implementado éste tipo de construcción.

De la Redacción de Diario Cafayate