Política Octubre 8, 2014

A Almeda lo dan ganador

Napoleón I dijo que la opinión pública es un poder al que nada resiste. La tendencia, real o estimulada, de las personas hacia los hechos sociales reportan interés en el ámbito político. Precisamente se comprometen por los candidatos y los actuales mandatarios y sus gabinetes y actúan como mediadores emulando ser un apéndice de sus roles como ciudadanos.

Muchos vecinos en Cafayate dicen que el actual Intendente, Néstor Fernando Almeda, ganará las próximas elecciones en 2015. El poder del ejecutivo municipal es un tanto misterioso. Sin embargo es concreto. Hay quienes aseguran que a falta de un candidato opositor las posibilidades se ensanchan en la carrera electoral.

Los cafayateños están de acuerdo en que Almeda ha logrado realizar grandes obras en menos de cuatro años de mandato. Y también que sigue postergando otras que violan directamente las condiciones de habitabilidad de las personas aunque se garanticen en la propia Constitución Nacional.

La sensación es en parte la de un pueblo enojado, porque no posee todo aquello que merece, y la de un pueblo contento, porque Cafayate se ha puesto en marcha. Almeda y su gabinete se han convertido en un espejo para la competencia. Desde que comenzaron las instrucciones todos quieren abordar los mismos esquemas.

Hay un análisis que no soporta la crítica. Desde los últimos dos años y medio de gestión, el actual Intendente jamás recibió versiones anticipadas de posibles apercibimientos por mal desempeño de funciones. Muchos fueron los reclamos que tuvo desde el sector sindical y gremial y presiones de la opinión pública, pero jamás fue acusado de negligencia.

Su independencia al ejecutivo provincial y Nacional es meramente protocolar. Almeda sabe que no puede abandonar las buenas relaciones que forjó porque esto le traería serios inconvenientes para gestionar presupuestos y partidas de dinero destinadas a las políticas que viene desarrollando.

Pero su alejamiento del Partido Renovador de Salta, en 2013, fue una muestra de rebeldía con intereses bien definidos hacia el Partido Justicialista salteño, que recibió con beneplácito la decisión. Parte de la victoria de los gobernadores en las provincias se basa en conquistar la mayor cantidad de municipios posible.

Si las elecciones para elegir intendente en Cafayate fueran hoy, faltarían candidatos que se presenten como una alternativa al oficialismo. Si el actual gobernador de Salta dejara de lado sus funciones y sucediera lo mismo con la presidente, en la política municipal cafayateña nada cambiaría.

Entonces es cuando los analistas se preguntan: ¿Es Almeda realmente un hombre de Juan Manuel Urtubey y Cristina Fernández de Kirchner? La respuesta más que lógica: lo es; pero podría dejar de serlo si el desarrollo en las políticas de estado tanto a nivel provincial como nacional dejaran de convenirle al Municipio.

De la Redacción de diariocafayate.com