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Los artistas y comerciantes de Cafayate reclaman un lugar en la plaza

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A más de un año del conflicto por la prohibición de actividades lucrativas en la Plaza 20 de Febrero de Cafayate, continúan los reclamos por parte de artistas y comerciantes que denuncian una aplicación desigual de la ordenanza que prohíbe las actividades en las veredas del parque.

Durante la temporada de verano de 2014, la Dirección de Bromatología y Comercio, el Concejo Deliberante y el Ejecutivo Municipal, debatieron acerca de la restricción de ejercer actividades con fines económicos en la Plaza Principal de Cafayate.

Como resultado de las consideraciones de las distintas autoridades, se resolvió aplicar la ordenanza que prohíbe cualquier tipo de actividad, y se procedió a la intimación de todas las personas que ocuparan las veredas con fines comerciales.

Sin embargo, existen excepciones para algunas personas que ofrecen espectáculos callejeros, y no precisamente a aquellas que descartan cualquier tipo de competencia desleal o perjuicio económico en base a sus actividades.

Uno de los casos que tomó relevancia, fue el del artista plástico cafayateño, César Argañaraz, que denunció que el municipio saca a algunos pero deja a otros. El caricaturista, agregó que realiza su trabajo desde hace veinte años y por pedido expreso de los turistas que visitan Cafayate.

También, Hugo Díaz, se mostró a favor de los dichos de Argañaraz, ya que realiza una actividad similar en la que mediante el montaje de atriles permite que los niños coloren figuras con pinturas para luego llevarlas como recuerdo.

Si bien la ordenanza prohíbe de forma parcial cualquier tipo de actividad lucrativa en las veredas de Cafayate, los concejales atendieron el reclamo de los artistas, pero no plantearon una vía de solución, a través de una excepción hacia los mismos.

La mayoría de los turistas aprueba las actividades en la Plaza de Cafayate, ya que consideran que las mismas agregan un atractivo particular, principalmente para los niños, en un parque que carece de espacio de recreación.

Pero el problema planteado por los artistas no es la aplicación de la ordenanza, sino la discrecionalidad del diligenciamiento de la misma; de cualquier forma, a algunos se les permite actuar sin restricciones y a otros se los prohíbe.

De la Redacción de Diario Cafayate