Editorial Agosto 23, 2015

Los operadores mediáticos

IT el payaso maldito de los medios de Cafayate

Casi como un rol fundamental, entre polémicas, relatos y bajadas de línea, se ha constituido en Cafayate una modalidad de prensa, que obedece a una metamorfosis de comediantes de opereta con facetas de intrusos, pistoleras y confidentes de trayectoria.

El periodismo vuelve a oler a azufre en una exquisita asamblea coordinada, que plantea la destrucción sistemática de la imagen y símbolo político, que atienden algunos reporteros y reporteras, con una marcada contradicción entre el antes y el después.

Si el gobierno avanza, el poder simula retroceder, amparada en una falsa reproducción de la siempre ponderable libertad de prensa; una faceta casi autobiográfica impostora, de la desinformación negociada.

Ninguno de los gobiernos cafayateños ha tenido posturas hostiles hacia los trabajadores de prensa. Y si bien, tampoco ha colaborado en la configuración del ADN de los medios de comunicación, no significa que deba ser consecuente.

No existe justificativo alguno para mentir ante miles de personas, mucho menos para tomar en nombre de la prensa las cuentas propias del asedio de los consumidores de los medios de comunicación, a medida de opinión pública.

Cafayate afronta una de las peores crisis ante la falta de ética, pasión y trabajo, que padecen algunos medios de comunicación, tratando de que la fantasía de que nada ha cambiado, finalmente se haga realidad.

Ante las reiteradas tareas de ataque a organismos, instituciones y autoridades, el núcleo duro del periodismo joven comienza a advertir que actuará como cuerpo purificador para eliminar la toxicidad mediática, reduciendo ese exceso, límite y riesgo.

De la Redacción de Diario Cafayate