Cultura Junio 29, 2018

Los ojos en Cafayate

Lucía Ramos Frías Fotógrafa Cafayate

CAFAYATE (redacción) – Lucía Ramos Frías es una influyente fotógrafa cafayateña. Se inicia con Antonio Tita y trabaja hace cinco años en el proceso de proyección y captura de imágenes. Estudió cocina, trabajó con niños y comprometió su labor con fines solidarios.

Actualmente se desempeña en la creación de un banco de imágenes para Cafayate, con el que logra integrar el significado y la vista original, para agregarle valor y retribuir el amor que siente por la tierra donde nació.

“Empecé de la mano de Antonio Tita, fue mi guía en los comienzos. Lo conocí y me comentó que era fotógrafo, entonces, se ofreció a darme una mano: me llevó como asistente de iluminación a una boda y desde ahí no paré más”, contó Lucía.

Ramos Frías recuerda su primera fotografía que sacó con una cámara recién comprada: fue una flor de una planta que tenía en su casa. Para ella, el inicio de un “hermoso caminar”, un retrato inolvidable.

“Esa foto me hizo sentir todo junto, pero sobre todo mucha hambre de aprender y meterme en el mundo fotográfico. Me maravillé con lo hermoso que es reflejar lo que vemos en una imagen”, describió la fotógrafa.

Lucía toma fotografías permanentemente y razona que para ella “todo es una foto”. Si no lo hace con la cámara, lo hace con el teléfono. Y si no puede, las guarda como recuerdos. Su última captura pertenece a un fotolibro que entregó a una pareja de novios.

“Siempre busco en mis fotos que lo natural prevalezca. Alguna vez un fotógrafo me dijo: ´tus fotos son muy comunes´. Yo hubiera dicho que, más que comunes, son simples. Lo simple, siempre dice más, y eso es lo que busco transmitir: simplicidad y naturalidad”, puntualizó Ramos Frías.

“Algunos proyectos necesitan un estudio previo de lo que se va a tratar. En ese caso, me tomo el tiempo para investigar”, agregó.

Lucia Ramos Frías, fotógrafa.

Lucía aún recuerda su primera cámara. Fue una Nikon D90. “¡Un maquinón! Fue la compañera en mis comienzos y le tomé un cariño especial. Pero como los equipos de fotografía son costosos tuve que venderla para comprar la siguiente”, recordó.

Ramos Frías trabaja con dos cámaras Nikon, dos lentes fijos y un zoom. Para editar las fotografías utiliza Lightroom y photoshop. Cree en el las personalidades que nacen y se hacen, en torno a su relación con el mundo fotográfico.

“Yo me hice con el tiempo, pero a la vez siento que eso estuvo ahí, durmiendo en mí, y un día despertó. La carga genética juega un papel fundamental: tengo en la familia muchos artistas”, comentó.

Lucía sugiere a quienes se inician en la fotografía, que nunca dejen de disparar. Apunta a que “sacar miles de fotos hace entrenar el ojo”. “Con el paso del tiempo vamos encontrado nuestros intereses para proyectarnos hacia el sentido que queremos darle a nuestra fotografía”, asegura.

Luego de terminar la escuela secundaria, estudió cocina en el Instituto Gastronómico Argentino. Allí, hizo de auxiliar y trabajó dictando clases para niños. En todos los casos prefiere las reuniones con sus seres queridos para cocinar y compartir.

Es capaz de vincular a la cocina con la fotografía. “Para ambas lo visual es fundamental. La foto de unas buenas empanadas genera ganas de salir a comprar una docena y disfrutarlas. Así funciona con la mayoría de las cosas, entran por los ojos”, explicó.