Sociedad Agosto 7, 2016

Madres en el mercado

Cafayate madre joven

Los embarazos durante la juventud tienen un impacto en la vida de aquellos que lo vivencian mayor de lo que se cree. Esta nueva situación se manifiesta en variadas disyuntivas que obligan a tomar decisiones, fuertemente influidas por el contexto, que repercuten sobre la vida actual y sobre el futuro de la madre y de su hijo.

Una hipótesis válida a ser planteada es que la maternidad a edad temprana podría llegar a asociarse con menores oportunidades educativas, económicas y también laborales.

Según datos provenientes de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) para el tercer trimestre de 2014, de un total de 127.524 jóvenes de 14 a 24 años, el 50% son mujeres y el 50% son varones. De las 63.613 mujeres encuestadas el 19,4% están ocupadas, el 6,1% están desocupadas y el 74,4 % no desea ingresar al mercado laboral.

Al analizar la situación laboral de las mujeres ocupadas se observa que un 65,1% de ellas son madres y un 44,1% no lo son, esta menor participación promedio de las jóvenes no madres en el mercado de trabajo puede deberse a que muchas de ellas son menores de edad y solamente están insertas en el sistema educativo.
Del total de mujeres jóvenes ocupadas, son madres las que participan más intensamente dentro del mercado laboral, trabajando en mayor medida, más de 45 horas semanales (el 24% de las madres), que aquellas mujeres que no son madres, que, teniendo en cuenta la misma intensidad horaria, representan casi la mitad. El 18,4% de las madres jóvenes trabajan 35 horas o menos y sin demanda de más horas.

Aquellas que no son madres presentan en general un comportamiento parejo en la intensidad horaria, resaltando que no hay madres que hayan declarado trabajar entre 36 a 45 horas semanales
Al analizar las actividades realizadas por las jóvenes entre 14 y 24 años, es notable que el hecho de haber sido madres modifica los incentivos a realizar diferentes tipos de actividades tales como, estudiar, trabajar o no realizar ninguna de las dos.

En el caso de las jóvenes no madres, un 78,3% estudian al menos (un 22,27% estudian y trabajan), en cambio con las madres, se evidencia una drástica baja de quienes se encuentran estudiando, llegando a sólo un 14,15% de los casos. Es decir, la probabilidad que una joven abandone los estudios siendo madre en Salta es muy elevada.

La migración de las estudiantes se da sobre todo hacia dos componentes, en una mayor medida al mercado laboral, dado que las jóvenes madres únicamente trabajan en un 60,98%, mientras que en el caso de las no madres, sólo lo hacen en un 22,27%.

En una menor medida, pero, en una nada despreciable magnitud, se evidencia un porcentaje de jóvenes madres que no estudia y tampoco trabaja, esta proporción en la población bajo estudio asciende al 24,87% de los casos.

Asimismo preocupa un dato adicional y es que la distribución de aquellas mujeres que siendo madres, no trabajan ni estudian, el 76,45% de ellas pertenece al 30% de la población con menores ingresos.

La vinculación que existe entre la maternidad a edad temprana y la pertenencia a sectores socioeconómicos más vulnerables es estrecha y sumado a esto variables como el bajo nivel educativo o a la falta de oportunidades, terminan confluyendo para evidenciar que un embarazo a temprana edad repercute no solo en el presente de esas madres sino que puede condicionar su futuro, sobre todo en cuanto a acumulación de capital humano se trata.

Los datos antes expuestos nos muestran por un lado que las jóvenes madres que son el sostén económico de su hogar buscaran participar más activamente en el mercado de trabajo, a costa muchas veces de su permanencia dentro del sistema educativo o de su formación profesional y en general de la posibilidad de obtener trabajos más calificados, mejor remunerados o de mejor calidad.

De la Redacción de Diario Cafayate