Sociedad Octubre 1, 2016

Me gustaría volver a verlos

Papa Francisco I bandera argentina

El papa Francisco envió hoy un videomensaje al pueblo argentino, en el que afirmó que los lleva en su corazón, porque es “la riqueza más grande de nuestra Patria” e insistió en pedirles “que se pongan la Patria al hombro, esa Patria que necesita que cada uno de nosotros le entreguemos lo mejor de nosotros mismos, para mejorar, crecer, madurar”.

El pontífice explicó que el amor a la Patria “nos hará lograr esa cultura del encuentro que supera todas estas culturas del descarte que hoy en el mundo se ofrecen por todas partes”.

“Una cultura del encuentro donde cada uno tenga su lugar, que todo el mundo pueda vivir con dignidad y que se pueda expresar pacíficamente sin ser insultado o condenado, o agredido, o descartado. Esa cultura del encuentro que todos tenemos que ir buscando, con la oración y la buena voluntad”, agregó.

Francisco confirmó, además, que viajará ni este año ni el próximo a su tierra natal, e insistió en destacar que “la riqueza más grande que tiene nuestra Patria es el pueblo, ese pueblo que sabe ser solidario, que sabe caminar uno junto a otro, que sabe ayudarse, que sabe respetarse, es ese pueblo argentino que no se marea, que sabe encontrar sabiduría, y cuando se marea, los otros lo ayudan a que se le vaya el mareo”.

“Yo a ese pueblo argentino lo respeto, lo quiero, lo llevo en mi corazón… Y aunque no podamos estrecharnos la mano, cuenten con mi memoria y mi oración para que el Señor los haga crecer como pueblo”, subrayó.

Estamos en el Año de la Misericordia, y como despedida de esta charla, de este monólogo pero que quiere ser una charla, me atrevo a proponerles, como las maestras de antes, los deberes para la casa. Les propongo que en este Año de la Misericordia hagan alguna obra de misericordia todos los días o cada dos días si no pueden todos los días; y no se enojen si yo se las leo para recordárselas. Están las obras de misericordia corporales y las espirituales. En su mayoría, se toman una lista que el Señor hace en las Bienaventuranzas, en Mateo 25, en todo el Evangelio. Son obras concretas de misericordia que si cada uno de nosotros hace una al día o una cada dos días, el bien, el bien, que haremos a nuestro pueblo:

– Visitar a un enfermo, visitar a los enfermos, es una obra de misericordia;

– Dar de comer al hambriento. Hay gente que tiene hambre;

– Dar de beber al sediento, tiene sed material y espiritual, a veces;

– Dar posada al peregrino, es decir, darle lugar al que no tiene casa, al que no tiene techo;

– Vestir al desnudo, es decir, que la gente tenga vestido, que no pase frio en invierno;

– Visitar a los presos. Tantas veces la Iglesia insiste sobre esto;

– Y enterrar a los difuntos.

Estas serían las siete obras de misericordia corporales, y otras siete espirituales:

– Enseñar al que no sabe;

– Dar un buen consejo al que lo necesita;

– Corregir al que se equivoca;

– Perdonar al que nos ofende. ¡Qué difícil es perdonar! Todos hoy en el mundo necesitamos perdonar mucho y ser perdonados;

– Consolar al que está triste;

– Sufrir con paciencia los defectos del prójimo. Hay gente que a veces nos hace perder la paciencia, y sufrir con paciencia sus defectos, es una obra de misericordia;

-Y rezar a Dios por los vivos y por los muertos.

De la Redacción de Diario Cafayate