Editorial Febrero 1, 2015

Adónde debía mirar Nisman

Fiscal Natalio Alberto Nisman AMIA

“Si me pasa algo, que nadie mire hacia el oriente, miren hacia el norte”. La frase que encendió más polémica y que jamás logró una conclusión. Los notables murmuran, acusan, echan y desechan hipótesis. El interrogante es ¿por qué el fiscal Natalio Alberto Nisman está muerto? Y la pregunta, se deshace rápidamente.

En la República Argentina, todos son sospechosos y hasta culpables, hasta que se demuestre lo contrario. Adjudicarán un homicidio a la Sra. Presidente de la Nación, a un grupo empresarial multimedios, a un estado islámico, a la secretaría de inteligencia de un país, pero no lograrán resolver el interrogante de por qué Nisman está muerto.

El fiscal Nisman denunció a la Presidente Cristina Fernández de Kirchner y al canciller Héctor Timerman de encubrir el atentado a la AMIA; estaba convocado a declarar el lunes 19 de enero de 2015 para exhibir las pruebas en el Congreso Nacional. Fue hallado muerto en el edificio dónde vivía, horas antes su presentación.

La fiscal Viviana Fein, designada para investigar la muerte de Nisman, no aventuró ninguna hipótesis. Sin embargo, la Presidente de la Nación, el grupo de multimedios, el estado islámico y la secretaría de inteligencia, sí; en algunos casos, más de una. Aunque ninguno pudo responder al interrogante de por qué Nisman está muerto.

Las últimas declaraciones del fiscal de la causa AMIA a la prensa fueron: “Yo puedo salir muerto de esto”. Es absolutamente llamativo, se traduce sospechoso, de una gravedad inusitada, que Nisman declarara públicamente que, debido al trabajo que venía realizando, hace más de ocho años, su seguridad seguía entre la vida y la muerte.

Pero para salvaguardar la vida del fiscal, por razones que obedecen a un peligro de muerte inminente, se dispuso un operativo de seguridad con custodios profesionales. Los mismos que aparentemente no notaron que un joven técnico en informática, portaba un arma que le fue entregada al propio Nisman.

El secretario de seguridad Sergio Berni, fue la primera autoridad en llegar al lugar donde se encontró el cuerpo de Nisman sin vida. Oportunamente sólo procedió para preservar la escena, tal cual su entrenamiento, como médico y militar, lo indicarían. No se deben alterar el cadáver y su entorno.

Automáticamente comienzan a hablar los políticos oficialistas y no oficialistas. Lanzan frases como: “Estaba muy amenazado”, “todo lo trabajado por Nisman debe ser investigado”. “todos los caminos conducen al suicidio”, “volvió a estallar la bomba de la AMIA”, “lamento la muerte; me enteré por mensaje de texto”, “era un gran jurista”.

La muerte de Nisman se transforma en una tendencia mundial en las redes sociales. Comienza a reflotar la idea de que la Argentina se maneja con códigos mafiosos, pero no aparece ningún sospechoso de pertenecer al crimen organizado. La opinión pública discute de democracia, miedo y sensación de impunidad.

Continúa como de costumbre en la Argentina, un posible crimen sin resolver, un suicidio que se puede determinar mediante pericias técnicas, y la falta de sentido común: Nadie puede responder al interrogante de por qué Natalio Alberto Nisman está muerto. Nuevamente la vuelta de ruleta queda entre oficialismo y oposición, gobierno y prensa, a la carga de los necios.

Si le pasa algo a Nisman, que nadie mire hacia el norte, miren hacia el oriente. “Cuando un gobierno se haya decidido a difamar, destruir y asesinar a un héroe, lo puede hacer con toda impunidad. Es que en la actualidad gobiernan los hombres y mujeres y no las leyes”. “No todo se puede saber”.

De la Redacción de Diario Cafayate