Cultura Octubre 24, 2019

Demetrio Jiménez: “no hay cultura sin moral”

Obispo e Intendente de Cafayate

El obispo de Cafayate, José Demetrio Jiménez Sánchez-Mariscal, era licenciado en Filosofía y contribuyó al estudio de fenómenos etnohistóricos de la configuración sociocultural y religiosa de América en el Valle Calachaquí.

El monseñor Demetrio Jiménez estudió la cultura y la ética, desde la perspectiva teórica de un análisis de la crisis de la educación y la voluntad, y desde el criterio en el que el “sistema de normas, sentimientos y valores” son la moral.

Consideró necesario atender la dualidad de las funciones de esa disciplina, entendiendo que conviven la capacidad psicológica reguladora y controladora de la conducta, y la que fija los contenidos de ese comportamiento.

Sostuvo que la moral constituye en presión social, sobre el comportamiento, y que detiene la corriente del impulso, interviniendo en la decisión, elección y esfuerzo de realización, a modo de energía complementaria.


El obispo de Cafayate, José Demetrio Jiménez, afirmó que no hay cultura sin moral


“La moral va acompañada, transmitida y reforzada por los sentimientos que tiene que ver con nuestra pertenencia a la sociedad, en especial la vergüenza. Es probable el sentimiento de culpa”, afirmó el obispo.

“Si la voluntad es la inteligencia aplicada a la acción, la libertad la liberación de coacciones y la moral la regulación del comportamiento en una sociedad concreta, hemos de considerar que un cambio de modelo de inteligencia comporta un cambio en el modelo de voluntad”, sostuvo.

José Demetrio Jiménez asegura que para dirigir la conducta se debe saltar desde la moral hasta la ética y que es precisa una reconstrucción en el nivel ético de muchos elementos psicológicos procedentes de la moral, entre los que se encuentran la voluntad y los sentimientos.

El obispo de Cafayate llama a transfigurar éticamente las estructuras psicológicas que derivaron de la moral, y aclara que para abordar esa perspectiva se debe tener en cuenta que la moral cristiana ha estado presente en el Valle Calchaquí, pero que no ha tenido signos interpretables.


Nuestra capacidad racional no consiste tanto en conocer al mundo y en interpretar las conquistas humanas, cuanto en ser capaces de controlar nuestros instintivos impulsivos


Diario Cafayate