República Enero 6, 2018

Oro, incienso y mirra

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CAFAYATE (redacción) – Los Reyes Magos son Melchor, procedente de Europa, anciano de pelo y barba blanca, Gaspar, proveniente de Asia, joven y de cabellos rubios y Baltasar, originario de África, de piel marrón y gran altura.

El Evangelio de San Mateo, Capítulo 2, Versículo 11, relata que los “sabios” (reyes magos) ofrecieron tres cofres que contenían oro, incienso y mirra, ante la presencia del mesías Jesús de Nazaret, nacido en Belén, como el hijo de Dios.

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”, cuenta San Mateo en la Biblia.

El evangelista continúa con el relato: “Al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.

Baltasar entregó oro a Jesús ya que éste era considerado el “Rey de Reyes” y ese presente era el que estaba destinado para los monarcas y altos dignatarios.

Gaspar concedió al Mesías incienso, porque se trataba del hijo de Dios y a las divinidades se les rendía culto en los altares por medio de tal purificación.

Melchor obsequió mirra porque Jesús era hombre y tal moriría joven, siendo necesaria esa resina para que su madre pudiese ungir el cuerpo sin vida cuando llegase el momento del deceso.

Los Magos son los segundos destinatarios de la revelación del nacimiento de Cristo. Los primeros son los pastores, que representan a los apóstoles y a los creyentes del pueblo.

En el oro, el incienso y la mirra “se manifiesta, se inmola y se da en comida” Jesucristo. Él llega; en su mano “tiene el reino, y la potestad y el imperio”.