Editorial Enero 18, 2016

Para comprender a los medios

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Una de las formas de conocer la verdad y la mentira, es aceptándolas. Es más fácil comenzar por el principio, porque es algo pequeño. De allí en más, reflexión o irreflexión. Si consideramos a los medios de comunicación como referencia, y debatimos sobre las informaciones que participan, es necesario hacer un llamamiento a la calma.

Fascinados por la política, dominados por los medios de comunicación y capturados por el odio, los argentinos están viviendo una crisis social. La grieta es el título que se ganó la nueva excusa para no mirar hacia adentro. Padres, hijos, hermanos y amigos, hablando, de cómo gobernar, con violencia.

El gobierno, del griego “pilotar un barco”, es el principal pilar del Estado, la autoridad que dirige, controla y administra sus instituciones, la cual consiste en la conducción política general o ejercicio del poder ejecutivo del Estado. Muchos opinan sobre cómo gobernar la Nación, pero sin gobierno de sí mismos, de sus emociones.

A partir de la continuidad o del cambio, los integrantes del Estado son rápidos, simultáneos y múltiples y sospechan tener conocimientos generales para gobernar. Pero sí se les opone resistencia a lo relativo o absoluto, en cuanto a su forma de pensar, apelan a la necedad, y ejecutan acciones con imprudencia o presunción.

Los medios de comunicación no son personas. Pero sí el instrumento o forma de contenido por el cual se realiza el proceso comunicacional. El medio es la mitad de algo y, en la República Argentina del Siglo XXI, está entre dos extremos: los seres humanos; se aman menos, se distraen más y no rezan demasiado.

Los medios masivos están diseñados a la medida y las exigencias de quienes los consumen. Por eso existen especializados, que se inclinan por una corriente y política de pensamiento, para que nadie se quede sin la posibilidad de recibir un conjunto organizado de datos procesados, que constituyen un mensaje que cambia el estado de conocimiento de quien lo recibe.

Se utilizan vulgarmente palabras como verdad y mentira. Se desconocen su etimología y definición. Se deforman. Las personas vuelven a utilizar medios para la aniquilación de lo propio y lo ajeno, con mayor o menor tecnología, siempre desde el desconocimiento. Apenan la conciencia y atormentan el estado de ánimo.

Las personas excluidas representan a la mayor población del planeta. “Muchos profesionales, formadores de opinión, medios de comunicación y centros de poder están ubicados lejos de ellos, sin tomar contacto con sus problemas. Esta falta de contacto físico y de encuentro, ayuda a cauterizar la conciencia y a ignorar parte de la realidad en análisis sesgados”.

Para comprender a los medios de comunicación debe tenerse en cuenta la evolución de los mismos., los signos y señales empleados en la prehistoria, la aparición de la escritura, los cambios económicos y sociales de ese hito histórico y la mecanización a través de la imprenta, hasta los medios audiovisuales, ligados a la electricidad, informática y las telecomunicaciones.

Sin el pleno conocimiento de la reunión de todos esos factores, la interpretación de un relato, como construcción y elaboración de un hecho novedoso, ya sea político, económico y social, son inviables para obtener, al menos, un recorte de la realidad sobre un hecho de actualidad que merece ser informado.

De la Dirección de Diario Cafayate