Política Septiembre 27, 2017

La permanencia de la CCC

corriente clasista combativa cafayate unidad federal

CAFAYATE (redacción) – La CCC (Corriente Clasista y Combativa) Cafayate, que nació hace tres años como una extensión de su original con el objeto de cumplir el rol del motor de la clase obrera y transformadora social, en el Valle Calchaquí, no se detuvo y sumó adhesiones de todas las edades.

Con un enorme esfuerzo y cientos de compañeros empeñados en reafirmar el espíritu de lucha, que constituyen el liderazgo en Pablo Galarce, Cristina Castro y Hernán Díaz, la Clasista y Combativa continúa dejando de lado los tiempos electorales.

La CCC Cafayate es la única sede que permanece abierta durante todo el año (sea electoral o no), y es porque en la intersección de las calles Monseñor Diego Pedraza y 12 de Octubre, se instituye una fuerza cooperativa multisectorial.

La organización en Cafayate es una de las pocas que logró obtener beneficios para las unidades de los diferentes trabajadores, ya sean estatales o independientes, dentro y fuera del circuito laboral o empleados y desocupados.

Galarce, Castro y Díaz son ajenos a la violencia y prefieren la diplomacia y el diálogo. Admiten que en ocasiones acompañar las luchas en las grandes ciudades involucra riesgos que, en sentido común, deben interpretarse como reales.

Es una de las pocas corrientes que no se encuentra alineada a ninguna fuerza de gobierno y que únicamente apoya a las uniones agrarias y campesinas y a las comunidades estudiantiles y originarias, entre las principales.

Uno de los principales líderes naturales, de la histórica CCC, Juan Carlos Alderete, se reconoció como un enamorado del Valle Calchaquí, especialmente de Cafayate. De hecho residió un tiempo considerable en la tierra del sol y el buen vino.

En Galarce, Castro y Díaz, Alderete depositó gran parte de la confianza para la actual conducción, en la que participa la organización, desde Cafayate, en las luchas que se libran en las ciudades de Salta, Córdoba y Buenos Aires.

Desde la llegada de la ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) en 2006, como parte de la lucha inicial de Pablo Galarce, los derechos de más de cuarenta trabajadores cafayeteños lograron ser legitimados.

El mismo dirigente, aunque casi ocho años después, logró con plena oposición de los gobiernos nacional y provincial la fundación de la Corriente Clasista y Combativa en Cafayate, alcanzando uno de los mayores niveles de organización permanente y en constante crecimiento.

Entre las últimas conquistas, la CCC Cafayate logró formalizar el salario social complementario, durante una negociación con el Ministerio de Trabajo de la Nación, y el acceso a terrenos para vivienda y urbanización por medio de financiación a tasas blandas.

Con anterioridad logró la implementación de los PEC (Programa de Empleo Comunitario) como método de asistencia para los trabajadores desocupados que se encontraban en situación de vulnerabilidad social.

Durante esta etapa, la CCC Cafayate logró definir nuevas herramientas de política de empleo y formación y capacitación en oficios, para obtener una rápida y mejor salida laboral, a través de diferentes proyectos coordinados por la propia organización.

Con respecto a la carrera electoral, los miembros de la Corriente Clasista y Combativa, a través de la lista Unidad Federal, dejaron en claro que su prioridad es obtener, por medio de la participación, un espacio de representatividad en los espacios de legislación.