Editorial Febrero 5, 2016

Peronismo Cafayate

Partido Justicialista de Cafayate

El peronismo cafayateño vive una crisis política interna y, la ausencia de liderazgo, conducción y militancia, son los factores comunes. Desde los sectores que representan a la juventud, reclaman una correcta interpretación de Perón.

“Se puede votar al peronismo y vestir una remera, pero pertenecer a lo nacional y popular es una ideología que se manifiesta a través del voto de la militancia permanente”, reflexionó un integrante del Partido Justicialista.

Los viejos peronistas aceptaban la delegación por el surgimiento de una nueva concepción política, económica y social, que probaba la lucha por la justicia social, pero olvidaban la purificación del partido que Perón sugería ante la proximidad del Siglo XXI.

Durante la última década el justicialismo cafayateño no pudo concebir a un líder natural, porque lo encontró dominado y recurrido a la interna, y la fuerza de otros partidos políticos, algunos de centenaria experiencia, se fortalecieron.

En el Partido Justicialista nacional hay cinco nombres importantes: Juan Domingo Perón, Héctor José Cámpora, Carlos Saúl Menem, Néstor Carlos Kirchner y Cristina Elisabeth Fernández; suman en total nueve elecciones presidenciales ganadas.

En el Partido Justicialista municipal hay cuatro nombres importantes: Osvaldo Domingo, Jesús Strizich, Juan Esteban Ocampo y Néstor Fernando Almeda; suman en total siete elecciones intendenciales ganadas.

El desempeño político de los sindicatos era menor y de corrientes socialista, revolucionaria, comunista y anarquista. Pero, ante el auge peronista cobran protagonismo en la solución de los conflictos laborales ejerciendo presión sobre las empresas privadas.

En la actualidad la fuerza de los sindicatos fue reemplazada por la de los sindicalistas; líderes arraigados como los nuevos antiguos patrones con los que la clase obrera se negaba a negociar por falta de organización y representatividad.

La administración pública de Cafayate, a cargo del poder ejecutivo, estuvo desempeñada por intendentes pertenecientes al Partido Justicialista, a excepción de la última elección que se trató de un frente de coalición.

Lo mismo sucedió a nivel nacional, para los cargos de presidente, durante los últimos dos períodos, aunque actualmente la presidencia está conformada por un líder que conformó, también, un gobierno de coalición.

Cómo el peronismo fue un invento de Perón, lo sucedió una emulación de libre interpretación que no prosperó, inclusive durante la tácita suplencia de Cámpora, el más apto, obediente y acorde a las exigencias del líder del justicialismo.

Dentro de la línea del justicialismo, Perón fue sucedido por Menem, de marcada tendencia neoliberal, luego por Kirchner y Fernández, ambos proteccionistas, aunque con una marcada tendencia intervencionista.

En el caso de Cafayate, Domingo potenció la industria interna turística, Strizich la continuó y Juan Esteban Ocampo guió un amesetamiento, producto de la crisis a nivel nacional. Almeda, logró saldar las deudas anteponiendo la obra pública como inversión y la recomposición salarial.

Los destacados peronistas no lograron formar a un líder natural. No fue producto de la desidia sino de la falta de actualización para contemporizar el peronismo. La interpretación de Juan Domingo Perón puedo no haber sido la correcta.

De la Redacción de Diario Cafayate